Luis Rodríguez, un liniero a prueba de huracanes

Melissa

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ACN - Cuba
Dianelis Díaz Bueno | Foto de la autora
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13 Marzo 2026

  El huracán Melissa no solo dejó en Guantánamo devastación, sino también ejemplos de trabajo duro y sacrificio de quienes se adentraron en la montaña para recuperar las telecomunicaciones, como el liniero Luis Rodríguez Leyva.

   Agasajado recientemente durante la entrega de la bandera de Proeza Laboral a la Empresa de Telecomunicaciones (Etecsa), por su destacado trabajo en la recuperación de los daños del meteoro, Rodríguez Leyva recuerda de aquellos días una convicción que nunca lo abandonó: apoyar en lo que fuera necesario, y así lo demostró.

   Empezamos en cuanto pasó el temporal, narra a la Agencia Cubana de Noticias, con la mente puesta en aquellas jornadas de octubre; lo mío es el trabajo de grosor, explica, la postería, los cables, que son los que más sufren, como lo evidenció el panorama después de Melissa.

   Fueron 24 mil 210 servicios de telefonía fija afectados, 127 sitios de acceso móvil caídos, tres cortes de fibra óptica que desconectaron al territorio, además de 488 postes dañados en los 10 municipios, de estos 221 partidos, 251 virados y 16 en el suelo.

   Cuenta el entrevistado que cuando llegaron las brigadas de Artemisa, Las Tunas y Granma, se dirigieron hacia los municipios más impactados (Guantánamo, El Salvador, Yateras y Manuel Tames), en los cuales llegar a algunas localidades era difícil por lo inaccesible del vial.

   Se internó en las complejidades del camino a La Tagua, en Manuel Tames, a Yateras; mientras en Baracoa, Maisí, Imías, San Antonio del Sur y Caimanera, en lo referente a postes, cajas terminales, y anclas de vientos fueron recuperados en tiempo récord.

   Llegamos a vivir en campaña, dice, y una sonrisa de orgullo se le escapa. Hasta 15 días estuvimos, uno aprende a sobreponerse, a ajustarse al tiempo, en dos semanas restablecimos el 80 por ciento de las redes, aunque nos extendimos un poco más para darle otro toque de mejoramiento, y quedaran al cien, añade, con el orgullo del artesano que no entrega una pieza sin pulir.

   En esos días de sol a sol, en tanto reponían postes y tendían cables, apareció la ternura de la gente.

   Recuerda que en algunos pueblecitos, las personas les preparaban una meriendita, una caldosa pa' reforzar. Nos veían el agotamiento en el rostro y era muy lindo. Esos gestos, dice, lo motivaban a continuar la faena.

   Esa misma tenacidad la mostró cuando el huracán Oscar en 2024, pero también en 2021, en Pinar del Río: allí fue peor, y daba tristeza ver los colchones mojados, los niños llorando... es doloroso llegar a una provincia hermana y encontrarte con eso, relata emocionado, pero aun así sudó, ayudó, porque el trabajo no puede esperar.

   Para él, ser liniero no constituye solo un oficio: "Es importante que a la persona le guste, a mí me encanta lo que hago, esa es la gran diferencia"; una satisfacción que lo acompaña hace siete años, cuando ingresó a Etecsa, porque antes era liniero, pero de la Empresa Eléctrica; vio el campo de la telefonía en una tarea conjunta, preguntó, hizo un curso y se quedó.

   Desde entonces, narra, su vida cambió; aquí he conocido una gran familia, convivimos más con los compañeros de trabajo que con nuestra propia gente, confiesa sobre el vínculo que forjan las jornadas interminables y los peligros compartidos.

   Sobre la entrega por la Central de Trabajadores de Cuba a Etecsa de la Bandera Proeza Laboral, cree Luis que deviene un reconocimiento que lleva el sudor de muchos, un lauro al sacrificio.

   Cuando se le pregunta si estaría dispuesto a repetir la hazaña, no duda, su respuesta, enérgica, es un compromiso de vida: "Siempre voy a estar disponible para cualquier parte del país que lo requiera, sin miedo".

   Mientras lo confirma, uno no puede evitar imaginarlo, con su uniforme y su herramienta, caminando por un trillo de Yateras, con el teléfono en el bolsillo y el valor en la mano.

   Termina la conversación y se va con sus colegas, porque el trabajo, aunque ya no haya huracanes, continúa.


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