Los hermanos Gómez

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ACN - Cuba
María de las Nieves Galá
202
23 Julio 2026

  Muchos los conocen sencillamente como los Hermanos Gómez. Así quedaron para la historia Manuel y Virgilio Gómez Reyes, a quienes la vida también unió en el asalto al Cuartel Moncada, acción donde resultaron asesinados por los esbirros batistianos.

   No fue casual la confianza que ellos inspiraron en Fidel Castro Ruz. El futuro líder de la Revolución los conoció en el Colegio de Belén, mientras realizaba sus estudios. Allí aprendió a valorarlos por su patriotismo, lealtad y ansias de encontrar un destino diferente para la Patria.

   La edad no marcó la diferencia. Manuel nació en 1911 y Virgilio en 1913, en San José de las Lajas, actual provincia de Mayabeque, en el seno de una familia muy pobre. Laboraban en el corte de caña y otras faenas que aparecían, pero el dinero era escaso y poco podían aportar a sus padres.

   En aras de lograr una mejora, Virgilio empezó a trabajar en el Colegio de Belén, en la capital cubana, en 1930, como fregador de platos y ayudante de comprador.     

   Posteriormente, trajo a Manuel, quien empezó a desempeñarse como cocinero. Ahí conocerían a aquel muchacho inteligente, inquieto, de ideas revolucionarias, que muy pronto marcaría el curso de la historia en Cuba.

   Con la experiencia de haber luchado contra el dictador Gerardo Machado, los hermanos estuvieron también entre los tantos cubanos que condenaron el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Estaban convencidos de que era necesario un cambio social radical para transformar la vida en el país.

   La amistad surgida en el Colegio de Belén, no terminó cuando Fidel ingresó en la Universidad de La Habana. A menudo visitaba a aquellos experimentados hombres, y compartían ideas. La confianza que les tenía era grande, por eso, cuando decidió organizar un movimiento revolucionario para enfrentar a la tiranía de Fulgencio Batista, los tuvo en cuenta.  

   Ambos se incorporaron a la célula de La Ceiba, que dirigió Fernando Chenard y así, participaron en los entrenamientos realizados en la Universidad de La Habana y en fincas del interior de la provincia. A Manuel, los problemas de salud, le hacían resentirse, pero nunca cedió, se mantuvo en el entrenamiento, con la decisión de estar en el grupo de los que iban al combate.

   Llegado el momento de la acción, los dos viajaron hacia Santiago de Cuba en el auto que manejaba Chenard. Se alojaron en la casa de tránsito de Celda 8, y de ahí partieron a la Granjita Siboney, donde recibieron las últimas instrucciones e integraron el grupo responsabilizado con tomar la posta No. 3 del cuartel Moncada.

   La historia es conocida: diversos factores hicieron imposible el éxito de la misión. Junto con otros combatientes, Manuel y Virgilio resultaron capturados, torturados y asesinados por las fuerzas batistianas.


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