La apuesta por la vida sobre el asfalto de Marta Sonia

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ACN - Cuba
Onelia Chaveco I Foto: Modesto Gutiérrez Cabo
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10 Marzo 2026

  Desde la mixtura que hay en ella como hija, madre, abuela, mujer y oficial del Ministerio del Interior (Minint), la Mayor Marta Sonia Durán Crespo, jefa de la Unidad Provincial de Tránsito, quiere salvar muchas vidas, todas como sean posible, ante los nefastos accidentes en la vía pública de Cienfuegos.

    Por las avenidas de este territorio a menudo se puede escuchar la voz de esta mujer, quien con un auto-parlante advierte a los choferes, les señala algún detalle de su vehículo, o los anima a una circulación responsable.

   Un equipo de la Agencia Cubana de Noticias llegó hasta la oficina de Durán Crespo, para conocer cómo una fémina se impone en un entorno donde la mayoría de los conductores son hombres, y en cuyo espacio a veces las carreteras se convierten en una jungla sobre asfalto, donde impera la ley del camión más grande y fuerte.

   Ella sonríe y confiesa que algunos choferes prefieren una multa, a que le retiren la licencia, pues entonces deben venir a la oficina y recibir una reprimenda de “Martica”, como realmente la conocen los cienfuegueros.

   Pero esa aureola de persona inasequible al parecer viene por el grado de oficial, o el uniforme militar y también por la responsabilidad que lleva sobre sus hombros.

   Porque esta mujer que está delante de los periodistas, que inspira mucho respeto y profesionalidad, también es campechana y dicharachera como toda gente nacida en el campo, por allá por la vuelta de El Tablón, en el municipio montañoso de Cumanayagua.

   Sin embargo para muchos, en ella prevalece el afán por dar consejos o “sermones” como dicen algunos, al estilo de las madres o abuelas cubanas ante sus hijos y nietos, porque Marta Sonia constituye una de ellas, al punto de recordar que --entre casi 400 mil coterraneos-- hay un adolescente nombrado Samuel, a quien le ha llamado la atención innumerables veces “por andar como un loco por esas arterias”.

   Y es que con similar pedagogía a la que utilizó para enseñar a los niños en su primera labor como educadora de círculos infantiles, así Durán Crespo reprende a los conductores cuando violan las leyes en las avenidas de la Perla del Sur.

  V Ella y su homóloga en Villa Clara son las únicas mujeres con tamaña responsabilidad dentro del Minint en Cuba, en una actividad donde se labora a cualquier hora, muchas veces directo en el terreno, casi siempre en un entorno que se vuelve triste, desgarrador, con las pérdidas de vidas humanas, incluso de niños y jóvenes, que de seguro tenían muchos proyectos de vida.

    “Yo he vivido --a lo largo de 34 años de servicio--, esos momentos que duelen mucho; una es madre y cuando llegas al lugar de los hechos, donde tuvo lugar un accidente, y te enfrentas al fallecimiento de menores de edad, resulta duro y llega muy hondo.

   “Por eso no descanso y siempre apelo a la prevención de esas lamentables colisiones, porque tanto los conductores como los peatones debemos ser responsables, tener cortesía y respeto a los demás usuarios de la vía, para lograr la seguridad vial.

   “Mi especialidad es muy humana, y alerta a todos quienes utilizan las calles, sean adultos, o niños, a las familias, a los profesores y maestros para que accionen sobre sus educandos, es decir, yo vivo enamorada de mi ocupación”.

    Cuenta sobre los varios métodos de trabajo, como laborar en conjunto con educación y salud para la promoción y prevención, en los círculos de interés escolares, con participación en los matutinos y los vespertinos de los centros docentes, todo en aras de ganar en la percepción del riesgo.

    También con la realización del Día de la Técnica en las empresas, en las cuales imparten conferencias de tránsito sobre la situación operativa de la provincia, ejecutan las revisiones a los vehículos y la documentación, entre otras acciones que se incrementan en noviembre con la Jornada Nacional del Tránsito.

   Sorprende que en medio de este tráfico vial en que vive Marta Sonia, ella no conduzca ningún tipo de vehículo, y confiesa que no tiene licencia de nada, porque no le gusta manejar; ahora sí, -aclara- se conoce al dedillo las leyes del tránsito.

  Acerca de sus colegas dice que han crecido juntos en el oficio y más que ser su jefa, ella se convierte en su amiga, alguien en quien pueden apoyarse si tienen un problema personal o de trabajo.

   No porque sea una dama, pero para la Mayor Durán Crespo las mujeres conducen mucho mejor que los hombres, pues son más precavidas.

    Aunque en el vocabulario de esta entrevistada resaltan palabras como vehículos, conductores, accidentes, vías y leyes del tránsito, Marta Sonia es depositaria de otras vertientes domésticas, como disfrutar la calma de su hogar, cocinar para la familia, y leer mucho, sobre todo obras del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

    Gusta compartir con sus dos hijos, una hembra que es licenciada en Educación Primaria, y un varón estudiante de la carrera de Ingeniero Industrial.

   “Tengo, además, -dice con mucho orgullo- una nieta que es mi princesa, ella es mi mayor tesoro y la que me alegra el corazón los fines de semana por las tardes”.

    Por todo eso, Marta Sonia, la madre, la abuela, la oficial del Minint, mantiene por más de tres décadas esa ferviente apuesta por la vida sobre el asfalto.


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