Juan Manuel Márquez: desde la vanguardia (+Fotos)

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ACN - Cuba
Martha Gómez Ferrals
76
01 Julio 2026

  Este 3 de julio se cumplen 111 años del natalicio de Juan Manuel Márquez, fogueado combatiente revolucionario que llegó a ser el segundo al mando de la expedición del yate Granma, arribada a Cuba el 2 de diciembre de 1956 liderada por Fidel Castro, con el claro y decidido propósito de reiniciar la gesta liberadora cubana en las montañas de la Sierra Maestra.

   Con 41 años cumplidos, Márquez fue torturado salvajemente y ultimado, tras su captura por soldados de la tiranía, a pocos días del desembarco del Granma, procedente de México, luego de que los 82 expedicionarios fueran bombardeados y dispersados en el enclave serrano de Alegría de Pío, el 5 de diciembre.

   Su asesinato ocurrió el 15 de diciembre de 1956. Por entonces deambulaba perdido y solitario, agotado, hambreado, con la ropa hecha jirones, la piel dañada por espinas y breñas y totalmente desorientado, sin poder dar con el camino hacia la Sierra Maestra.

   El mismo le había propuesto a Fidel separar a los escasos combatientes reunidos a su alrededor tras el ametrallamiento, pues creía que así sería más fácil y seguro lograr el cometido. Tras varias jornadas, la delación de un campesino de la zona hizo posible su captura por los sicarios. Márquez estaba, además, desarmado, así que no pudo enfrentar a sus captores.

   Murió heroicamente, sin un ápice de claudicación, y asumiéndose como combatiente, aquel avezado soldado de la revolución cubana reiniciada por la generación del Centenario.

   Aunque él no participó en los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes como otros compañeros tenía una impresionante trayectoria de combate por la justicia social, comenzada desde los 15 años fundamentalmente en la barriada habanera de Marianao, donde residió mucho tiempo y donde se hizo dirigente político.

   Nació en la localidad de Santa Fe, bajo la jurisdicción entonces del municipio de Marianao, hoy perteneciente al de Playa.

   El adolescente que fue, se dio a conocer como revolucionario, al involucrarse en la lucha contra la tiranía machadista en los años 30. Por ello se le persiguió, encarceló, primero en el Castillo del Príncipe; y más adelante en el tenebroso Presidio Modelo de Isla de Pinos.

   Había estudiado desde pequeño, formado y estimulado por las ideas de integridad moral de sus padres: una madre maestra, que lo aficionó a la lectura, y un padre tabaquero, que lo vinculó a las causas justas a favor de los trabajadores y obreros.

   Jovencito y estudiante de la enseñanza media se vinculó al Ala Izquierda Estudiantil y a la Hermandad de Jóvenes Cubanos, organizaciones muy influenciadas en su ideario por el primer Partido Comunista, fundado en 1925 por Julio Antonio Mella y Carlos Baliño.

   Sufrió prisión también durante la etapa en que se aunaron el estadounidense Caffery, y los títeres Fulgencio Batista y Mendieta.

   Antes, Juan Manuel había ocupado durante varios años la presidencia de la Asociación de Estudiantes del Instituto de Marianao, lo que lo hizo ganar un reconocido liderazgo.

   Su brega incansable incluyó la labor como Concejal y presidente de la Asamblea del Partido del Pueblo Cubano en Marianao, puesto que ocupó con honradez, valores cívicos e intransigencia ante las injusticias.

   El sector de la prensa cubana se honra de haber contado en sus filas al combativo Juan Manuel Márquez. Trabajó siendo muy joven, en los años 30, en el periódico El Sol, de su propia localidad.

   Con lucidez alertó desde sus páginas sobre la posible influencia funesta para el país relacionada con el sargento Fulgencio Batista, vertiginosamente convertido en coronel, a pesar de ser “un aventurero vendido a las peores causas”.

   Más adelante, en los años 40 comenzó a ganar espacios radiales y en la popular emisora COCO alcanzó gran audiencia en sus apariciones en el programa Vergüenza contra dinero. Fue una época en la que no abandonó la prensa plana.

   Es más, ya convencido del papel de movilización política y formador de conciencias de la prensa, funda el periódico: Catapulta, que le sirve de vehículo idóneo para el trabajo en que estaba inmerso.

   En esa misma etapa continuó su proceso de radicalización revolucionaria y su desengaño de las formas de lucha que en esa época, en algunos casos, se habían dejado filtrar por elementos pro imperialistas e incluso gansteriles.

   No es de extrañar entonces la coincidencia inmediata de principios y de empeños comunes que hubo entre el joven abogado Fidel Castro y el periodista revolucionario, ambos dispuestos una y otra vez a morir por la libertad de su patria, cuando se conocieron el 7 de junio de 1955.

   Fidel había salido de prisión el 15 de mayo de ese año junto a sus compañeros encarcelados en Isla de Pinos. Y el 5 de junio, el tenazmente perseguido e incansable Juan Manuel Márquez, recibió una golpiza de los casquitos, que lo mandaría al hospital.

   No se conocían todavía y mientras Fidel preparaba junto a muchos compañeros su obligada salida al exilio, tuvo tiempo de escribir un artículo en solidaridad con Juan Manuel.

    Fue a conocerlo al hospital. De ese primer encuentro nació la decisión de crear el Movimiento Nacional 26 de Julio, del cual Juan Manuel sería el segundo dirigente, y de continuar la lucha por la vía armada para concretar los objetivos de la única revolución cubana.

   Ya se deduce qué pudo haber visto Fidel, aquel día preclaro, en Juan Manuel.


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