Las huellas del bloqueo económico, comercial, financiero y cerco petrolero impuesto por el gobierno de Estados Unidos a Cuba, tiñen de resiliencia los días en la Universidad de Matanzas (UM) y una comunidad joven que no se doblega ante tiempos difíciles, impregna luz en las aulas.
Diariamente la Educación Superior sufre el impacto de una asfixia recrudecida por el Gigante de las Siete Leguas, más, los pasillos permanecen colmados de la esencia propia de los universitarios, capaz en medio del difícil contexto que atraviesa la Isla de ser faro y orgullo de la Patria.
Los profesionales del futuro se forman hoy en un campus distinguido por el compromiso de satisfacer las necesidades de los estudiantes entre sacrificios, retos, dificultades que afectan desde el abasto de agua hasta la posibilidad de llevar a la mesa una libreta nueva.
En conversación con la Agencia Cubana de Noticias, la Doctora en Ciencias Laura Elena Becalli Puerta, quien ocupó el cargo de Directora de Internacionalización en la UM hasta el presente mes que casi concluye, resaltó que aunque el bloqueo resulta una realidad que circunda a la mayor de las Antillas hace más de seis décadas, estos, suponen momentos que demandan una entrega mayor.
Su recrudecimiento -refirió Becalli Puerta- influye de manera notable en el funcionamiento y cumplimiento de los procesos sustantivos de la universidad, así como también en la vida de la Casa de Altos Estudios, las condiciones de la residencia estudiantil, las aulas y la transportación de docentes y educandos.
Un sistema de sanciones dirigido a terceros países que comercien con Cuba o proporcionen asistencia y las diariamente recrudecidas medidas coercitivas, dispuestas a asfixiar y presionar a la isla, devienen sin dudas la principal barrera para el establecimiento de convenios entre las universidades nacionales e internacionales.
A pesar de los obstáculos, un paso importante para nuestra institución educativa, resultan los intercambios y relaciones con otras universidades, incluso norteamericanas, pues nos permiten romper con el bloqueo, desde el punto de vista subjetivo y demostrar la calidad del profesional cubano y la preparación de los profesores e investigadores, recalcó.
Nuestra ciudad de saberes ha sido cómplice de la experiencia de recibir a educandos provenientes de países diversos, en tiempos donde el flujo de intercambio académico estudiantil también se lleva rasguños de la garra imperialista; sin embargo, hace un año no tenemos esta oportunidad entre las manos, enfatizó.
Siempre existe una marca para Cuba, que enfrentamos con optimismo y entrega, pero indudablemente es fuerte el golpe de las respuestas negativas ante la presentación de perfiles para proyectos internacionales, útiles en el desarrollo profesional y la obtención de recursos con vistas a mejorar la infraestructura en la institución, sostuvo.
Ver el vaso medio lleno y no medio vacío resulta un reto que palpamos aún más desde el inicio del curso escolar 2026-2027, pues el proceso docente desarrollado en la modalidad híbrida y complementado con semanas dirigidas no solo a sistematizar contenidos, sino a ser agentes activos en la comunidad, constituye ejemplo del papel de las universidades cubanas en la construcción de una sociedad impregnada de juventud.
Conocer a profundidad el impacto de la genocida política imperial en la Educación Superior, fortalecer el compromiso y la responsabilidad ante cada tarea, fomentar la colaboración entre alumnos y sensibilizar a los profesores con las condiciones existentes hoy en cada familia, resaltan entre las acciones realizadas en función de no dejar perder un valor que nos caracteriza: la solidaridad, finalizó.
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