Histórica respuesta de Cuba en la OEA ante maniobra yanqui

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ACN - Cuba
Jorge Wejebe Cobo
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22 Agosto 2026

    El presidente estadounidense Dwight Eisenhower les supervisó a la CIA y el Pentágono el programa de acciones conjuntas contra Cuba el 17 de marzo de 1960, que incluía una agresión armada, e indicó sentar las bases para oponer a los países de la región contra La Habana, en lo cual debían tener en cuenta que "se trata en esencia de que la Organización de Estados Americanos (OEA) nos ayude”, enfatizó.

   Pocos meses después, a solicitud del gobierno de Perú que cumplía con los intereses estadounidenses, la OEA convocó la VII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para los días del 22 al 29 de agosto de 1960, en la ciudad de San José de Costa Rica.

   El entonces Primer Ministro Fidel Castro denunció que ese encuentro era una maniobra yanqui contra La Habana y destacó que la OEA no había hecho nada en su defensa y solo bastó que la Unión Soviética declarara su apoyo a Cuba ante una agresión estadounidense para que convocara a esa reunión.

   Raúl Roa, canciller cubano, encabezó la delegación cubana y a su llegada declaró que el Gobierno Revolucionario de Cuba no ha venido a San José de Costa Rica como reo, sino como fiscal y en un encendido discurso denunció la esencia imperialista de la política estadounidense contra América Latina desde hacía más de 100 años.

   "Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar a América de miserias en nombre de la libertad". Por si alguno de esos titulados expertos latinoamericanos se apresura a achacarle a Carlos Marx la paternidad de ese dictum, me permito aclararle que fue estampado por Simón Bolívar en carta al coronel Campbell”, precisó.

   Además, expresó: [...] "Viví en el monstruo y le conozco las entrañas; y mi onda es la de David"; no lo dijo Nikita Khrushchev; lo dijo José Martí. [...] Ese lenguaje de pura cepa americana es el lenguaje de la Revolución Cubana. [...]

   Y dejó claro que nuestra Revolución es tan cubana como la Sierra Maestra, tan americana como los Andes y tan universal como los cimeros valores humanos que encarna, porque se gestó durante un siglo, en las entrañas mismas del pueblo cubano.

   La delegación propuso una moción que denunciaba la agresión de Estados Unidos contra Cuba, no aprobada por los gobiernos serviles que en su lugar certificaron una propuesta elaborada por Washington que perseguía justificar una agresión al país y defender la vieja política de la Doctrina Monroe.

   En la noche del 28 de agosto el canciller Roa anunció la retirada de su delegación de la reunión después de haberse elevado la voz de Cuba como nunca en un encuentro dominado por el imperialismo yanqui y sus lacayos para denunciar las agresiones en curso y hablar en nombre de los pueblos latinoamericanos contra el coloniaje de Estados Unidos.

   Con palabras memorables Raúl Roa, con voz emocionada y firme, concluyó su declaración: “Me voy con el pueblo, y con mi pueblo se van de aquí los pueblos de Hispanoamérica”.

   Esa declaración fue seguida por consignas de Patria o Muerte, ¡Venceremos! y de apoyo a la nación irredenta por parte del público presente, ante el estupor de los dirigentes del evento.

   A la salida de los delegados cubanos, en la calle y alrededor del lugar de alojamiento se agolparon multitudes de personas, de pueblo que vitoreaban a la Revolución y a Fidel y se pronunciaban contra el imperialismo y sus lacayos.

   La OEA emitió una declaración anticubana, por el apoyo de gobiernos renegados que pudo reunir en Costa Rica, con la excepción honrosa de México, pero sufrió una histórica derrota moral y política al quedar definida para siempre como un instrumento del imperialismo. (Jorge Wejebe Cobo, ACN)


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