El domingo 14 de enero de 1962 comenzaron a celebrarse las series nacionales de béisbol. Por la extraordinaria afluencia del público (poco más de 25 mil aficionados) la inauguración de estos certámenes hizo recordar la época dorada de las campañas beisboleras anteriores a 1959.
Cuatro equipos: Occidentales –a la postre campeón- Habana, Azucareros y Orientales pusieron en marcha el torneo. En el primer choque, Azucareros derrotó a Orientales, 6 carreras por cero.
Luego de escucharse las notas del Himno Nacional y el de La Internacional, los cuatro mentores de los conjuntos participantes se dirigieron hacia el líder de la Revolución Cubana:
Tony Castaño (Azucareros) con un bate, Fermín Guerra (Occidentales) con una mascota, Pedro Natilla Jiménez (Orientales) con una pelota y José María Fernández (Habana) con un guante, para que el Comandante en Jefe escogiera la forma de comenzar la lid.
Fidel eligió batear y, después de dos envíos, le disparó un roletazo entre primera y segunda al derecho de Azucareros, Jorge Santín, para inaugurar la primera de las Series Nacionales.
Como reseñaron las páginas de la revista Bohemia de la época, “ovaciones, aplausos cerrados de la concurrencia gigante allí congregada, cantos revolucionarios de centenares de brigadistas presentes, corearon la presencia de Fidel en el campo. Fue una tarde patriótica en el estadio deportivo del Cerro. Una tarde de impulso deportivo ascensional. El béisbol cubano renacía y marchaba a la conquista del porvenir”.
Al camajuanense Germán Miranda Heredia, de Azucareros, le correspondió el honor de colocarse los arreos para recibirle al desaparecido Jorge Santín los lanzamientos en aquel histórico momento en que Fidel, actuó como bateador dejó inaugurado el clásico beisbolero nacional.
«Fue algo muy grande e inolvidable, me contó Miranda en el año 2005. Eran cerca de las dos de la tarde, los peloteros de Azucareros y Orientales nos preparábamos para efectuar el primero del doble juego programado para ese día, cuando en medio de aplausos cerrados de los más de 25 mil aficionados congregados en el estadio “Latinoamericano” apareció Fidel bate en mano, nos saludó.
Dijo algunas palabras y se dispuso a consumir su turno. Después de conectar hit, me dio la mano y se dirigió hacia los bancos. Agradezco infinitamente al béisbol que me haya permitido la dicha de haber visto tan cerca al Comandante», dijo con orgullo este pelotero, fallecido el 30 de enero del 2024, a los 90 años.
Lo mismo que Chovito, otro integrante del combinado Azucareros, Reinaldo Díaz García –conocido como Macho Colás- quien dejó de existir el 29 de enero del pasado año 2025, guardaba en su mente recuerdos imborrables de aquella fiesta beisbolera: «Para los que tuvimos el honor de estar presentes en la inauguración del primer campeonato, fue algo impresionante vernos como protagonistas principales en aquel espectáculo que marcó un hito en la historia de nuestro béisbol.
«Muchos de los integrantes de los cuatro equipos participantes nunca habían puesto los pies en el césped del Latinoamericano ni jugado ante tanta concurrencia», afirmó Macho Colás en testimonio para mi libro Fidel nunca se poncha.
De igual modo, para Andrés Pilotaje Telemaco, quien formara junto al torpedero Agustín Arias, una de las combinaciones más recordadas en el béisbol revolucionario ni siquiera su inclusión como segunda base titular en el equipo Cuba que asistió en 1969 al Mundial de Santo Domingo, en República Dominicana, le marcó tanto la vida deportiva como aquella inolvidable jornada cuando Fidel dejó inaugurada la Primera Serie Nacional».
«Ese acontecimiento fue lo más grande que me pasó como atleta y persona. Imagínate, yo provenía de los pitenes de barrio, de clubes locales como Los Vaqueros, estar junto a Fidel y escuchar las razones de la instauración del béisbol aficionado, sus consejos y hasta verlo batear la primera bola».
«Él confió en nosotros y no lo hicimos quedar mal», refirió el destacado ex jugador guantanamero en una entrevista concedida a Jorge Luis Merencio Cautín, publicada en la edición Digital del periódico Granma en el 2012.
