El Archivo Histórico de Guantánamo, un océano de sabiduría 

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ACN - Cuba
Dianelis Díaz Bueno | Foto: Lorenzo Crespo Silveira
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29 Julio 2026

   El Archivo Histórico de Guantánamo acaba de cumplir 33 años y estar en él es sinónimo de paz y tranquilidad, así lo describe Ibiagnis Machado Echavarría, una historiadora que llegó en 2009, recién graduada de la Universidad de Oriente, y ya no concibe su vida en otro sitio.

   Cruzar la puerta de esta casona de la calle Pedro Agustín Pérez, resulta dejar atrás el ruido de la ciudad; adentro todo es silencio y documentos por doquier.

   El edificio, construido en 1925 como residencia del alcalde Manuel Salas, fue luego sede de la organización de pioneros y más tarde, en 1993, se convirtió en el Archivo Histórico Provincial que hoy lleva el nombre del historiador guantanamero Rafael Emilio Polanco Bidart.

   Sentada en su oficina, la directora Ibiagnis habla bajito, como si no quisiera alterar el orden silencioso que la rodea y se refiere al archivo como "mi océano de sabiduría, historia y placer".

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   "Cuando me asignaron una plaza aquí en 2009 mi primer puesto fue en el área de completamiento de fondos, que ya no existe en nuestra entidad, tarea que consistía en visitar las instituciones de la provincia para comprobar cómo se conservaba la documentación y en qué fase de su ciclo se encontraba.

   "Ese ciclo tiene tres etapas: una activa de cinco años en la oficina que genera el documento, una semiactiva de 25 a 30 años en un archivo central, y finalmente la transferencia al Archivo Histórico cuando el documento supera los 40 años", explica.

   Tocaba verificar todo eso entidad por entidad, excepto organizaciones de masas, Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que no tributan al Archivo.

   Esa área luego se desprendió del Archivo Histórico y en 2001, la institución pasó del Ministerio de Cultura al de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Desde entonces, el archivo solo recibe de forma directa los protocolos notariales, mediante un convenio con el Ministerio de Justicia.

   "Hasta hace poco la transferencia era anual; una nueva resolución la fijó cada 10 años", añade, un cambio que para la directora implica un reto concreto: "divulgar más el trabajo del archivo para que las instituciones no olviden que su documentación también es patrimonio y debe llegar hasta aquí".

   "Los protocolos notariales son el fondo más valioso que custodiamos", y como dato curioso revela: "tenemos una serie que abarca desde 1842 hasta 1985, ahí dentro está la vida íntima de Guantánamo durante casi un siglo y medio: compraventas de casas y locales, testamentos, reconocimientos de hijos, matrimonios y también ventas de esclavos".

   Señala que basta abrir uno de esos legajos para encontrar, el pulso histórico de la sociedad, las raíces.

   En total son 27 fondos documentales que ocupan 525 metros lineales, gestionados por 33 trabajadores en la sede territorial y 12 en la subsede de Baracoa, esta última con seis fondos propios. 

   La misión de la institución, definida desde su fundación por acuerdo de la Asamblea Provincial del Poder Popular, es científica y cultural: rescatar, conservar, procesar, restaurar y difundir los fondos documentales para ofrecer un servicio de excelencia a los usuarios.

   "La plantilla envejece —la mayoría supera los 55 años—; había más pero con los años, empezaron a jubilarse, otros fallecieron y ver cómo se nos va la gente provoca nostalgia", confiesa, sin embargo, esa mezcla de pérdida y sentido de pertenencia, lejos de desanimarla, le ha dado más fuerza para seguir.

   Por eso uno de los logros más concretos en este aniversario constituye el ingreso de jóvenes, renovación y la continuidad de nuestra historia como trabajadores y como preservadores de la historia de la localidad", afirma Ibiagnis.

   Otro avance apunta a la digitalización, han procesado 15 de los 27 fondos, lo hacen sin escáner, que está roto, usan una cámara fotográfica, pero aclara que se toman medidas preventivas para conservar los archivos digitales, así la memoria documental de la provincia va encontrando su respaldo electrónico.

   "Los servicios del centro incluyen la consulta a investigadores —la razón de ser de la institución—, la atención a estudiantes universitarios y otros, y la emisión de copias certificadas de escrituras matrices", todo eso se mantiene con un ritmo que ella califica de eficiente a pesar de las condiciones.

   Para Machado Echavarría y quienes cuidan y custodian al Archivo, es también su espacio personal, cuando está de vacaciones quiere volver, a donde se siente en paz, esa que, asegura, sienten quienes entran por primera vez a esta casona con 33 años de historia, sabiduría y placer acumulado.


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