Si desde 1970 el deporte cubano ya mandaba en los escenarios competitivos de los juegos multideportivos regionales más antiguos del mundo, las ediciones correspondientes a Ponce 1993 y Maracaibo 1998 reafirmaron la supremacía nacional con medallas y actuaciones encumbradas que tuvieron un impacto más allá de la actividad atlética competitiva.
Puerto Rico hizo coincidir los 500 años del descubrimiento de la isla con la XVII edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe y con un adelanto de la fecha ocho meses antes de lo previsto (del 19 al 30 de noviembre), la urbe de Ponce acogió una cifra récord de países a estas citas (32) y también de deportistas al sobrepasar los cinco mil.
Cuba, que ya había dado la clarinada a nivel olímpico en Barcelona 92', lideró el medallero con 227 doradas y 364 premios de cualquier color, con destaque para el atletismo y el béisbol que volvió a imponerse, mientras el baloncesto sumaba plata al ser derrotado por el equipo boricua en la gran final del evento de aros y canastas.
Una noticia que alegró a la afición cubana y del área caribeña fue el regreso a las pistas de la sensacional corredora Ana Fidelia Quirós, después de un accidente doméstico, logrando medalla de plata.
Fotógrafos, periodistas y el pueblo puertorriqueño coronaron el esfuerzo de la llamada Tormenta del Caribe con aplausos y respeto, al tiempo que ella expresó emocionada "esta medalla la guardaré con especial cariño, pues representa que he vuelto a la vida nuevamente".
En casi todos los aspectos Ponce 93' dejó cifras récords para la historia de la competición: a las 32 naciones en liza y los cinco mil presentes se sumaron las 33 disciplinas convocadas, con inclusión de balonmano, kárate y patinaje.
Además, el número de periodistas acreditados fue el mayor de la historia con 760 informadores y el medallero ascendió a mil 164 divididas en 370 de oro, 368 de plata y 426 de bronce.
Para la edición XVIII de los Juegos, celebrada del 8 al 22 de agosto de 1998, Venezuela fue por segunda vez el territorio anfitrión, aunque Guatemala fue la sede del remo por no contar los primeros con una instalación adecuada.
La hegemonía cubana se mantuvo, ahora con 335 medallas (191 de oro, 76 de plata y 68 de bronce), con destaque para deportes como softbol, que ganó en ambos sexos; natación que aportó nueve doradas y mención especial para Rodolfo Falcón, Neisser Bent, Gunter Rodríguez y Ana María González, así como también el atletismo, que atestiguó en lo individual como Javier Sotomayor e Iván Pedroso lideraban con sendas marcas para el certamen.
Otros que tuvieron singular protagonismo fueron los boxeadores, que acapararon 11 oros, casi pleno dominio, solo cedieron una medalla a Venezuela; el tiro deportivo, con 21 oros y actuaciones legendarias de Hermes Rodríguez (19 títulos acumulados desde 1986) y Leuris Pupo, futuro campeón olímpico.
Por su parte, la cosecha de las pesas fue de 18 oros, con marcas de Pablo Lara (350 kilogramos en biatlón) y Ernesto Agüero (220 kilos en envión).
La nadadora surinamesa Carolyn Adel se convirtió en la gran figura de la disciplina con seis oros. El despertar deportivo de las pequeñas islas del Caribe fue una de las características fundamentales en el atletismo, donde Cuba se vio sorprendida en algunas pruebas por el rápido crecimiento de Jamaica, Trinidad, Bermudas y Bahamas; y el dopaje ensombreció la cita con 10 casos que repercutieron en 75 marcas borradas de los libros.
En lo que concierne a Cuba, Maracaibo 98' mostró que, pese a las dificultades económicas derivadas del “Período Especial”, la Isla mantenía un sistema deportivo capaz de producir campeones mundiales y olímpicos, además confirmó que la combinación de masificación, ciencia aplicada y disciplina seguía dando frutos, preparando el terreno para éxitos posteriores a todos los niveles.
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