Cuando el egoísmo extiende el apagón

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ACN - Cuba
Yenli Lemus Domínguez y Blanca Bonachea Rodríguez | Foto de cortesía
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19 Marzo 2026

   La insuficiente capacidad de generación eléctrica es una realidad que tensa cada día la cotidianidad del cubano, ese fenómeno por dentro tiene sus retos particulares, pero el impacto resuelta más inquietante y complejo cuando sujetos inescrupulosos comenten delitos que causan graves daños a la infraestructura sin pensar en las consecuencias para la vecindad.

   Comunidades enteras quedaron sin servicio eléctrico durante meses del 2025 y también del corriente año por el robo de aceite a transformadores, confirmó a la Agencia Cubana de Noticias (ACN), Jorge Alejandro Rodríguez Azpeitia, director general de la Empresa Eléctrica en la provincia Matanzas.

    El directivo explicó en exclusiva que los hechos delictivos contra la entidad, respecto al 2024, casi se triplicaron en el siguiente calendario, fundamentalmente vinculados a subestaciones, transformadores y regadíos apartados de las comunidades.

    En el robo de aceite a grandes transformadores se registra el mayor incremento, y hay marcada reincidencia en lugares de los municipios Jagüey Grande, Colón y Jovellanos, donde la consecuencia de esos robos, en un contexto nacional de limitaciones económicas y de combustibles, ha sido causa de que permanezcan los asentamientos afectados durante extensos períodos.

   Argumentó Rodríguez Azpeitia que se trata de equipos que como parte de su sistema de funcionamiento poseen capacidad aproximadamente para dos mil litros de aceite. La sustracción del líquido conlleva a la rotura de los transformadores y no pueden reponerse con agilidad en las circunstancias actuales del país.

   Un equipo del porte en cuestión tiene un precio de alrededor de 25 mil dólares y todos los recursos para reponerlo son de importación, expuso la fuente quien agregó que las consecuencias trascienden lo doméstico. Por ejemplo, es perceptible el impacto en el cultivo de la papa donde el riego en tierras de la Empresa Vladimir Ilich Lenin, en Jovellanos, ha sido muy afectado a consecuencia de tales acciones. 

   En la provincia no todas las subestaciones eléctricas se custodian permanentemente, muchas se encuentran en zonas rurales y de difícil acceso donde no existen condiciones para instalar agentes de seguridad, y por sistema se chequean en recorridos, explicó Danay Caballero Ruano, directora de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Seguridad y Protección de la Empresa Eléctrica en el territorio.

    Muy lamentable constituye la indolencia con la que actúan los delincuentes porque sus actos, que según la gravedad pueden incluso considerarse sabotajes o delitos contra la seguridad nacional, poseen una marcada carga de falta de empatía con el pueblo.

   En lo que va de año ya se registran afectaciones por sustracción de aceite y robos de angulares; hay procesos investigativos y judiciales en marcha; si somos testigos de un delito o tenemos conocimiento de actividades sospechosas es crucial que lo denunciemos porque puede marcar la diferencia, enfatizó Caballero Ruano.

  Ante los hechos, así como la familia cubana ha tenido que repensar su cotidianidad, también los organismos competentes debieran rediseñar sistemas de trabajo y entablar alianzas más efectivas en favor de la seguridad de infraestructuras vitales; pero a la vez se precisa de un llamado inminente a la conciencia social y al control popular.

   La depredación de lo estatal que sostiene servicios esenciales es un golpe directo al bienestar de la población, por eso cuidar la infraestructura eléctrica también le compete al ciudadano común.

   Cuando alguien sustrae aceite, angulares, cables del SEN... no solo infringe la ley, también puede prolongar la penumbra para niños, abuelos, embarazadas..., dejar sin agua a toda una comunidad, y más allá de cualquier perturbadora situación de carencia personal, esos delitos reflejan un egoísmo profundo que sí merece apagón.


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