Serie Nacional: Pólvora oriental y brújula de Urquiola

Serie Nacional de Béisbol

Compartir

ACN - Cuba
Boris Luis Cabrera | Fotomontaje del autor
130
23 Octubre 2026

La Habana, 23 oct (ACN) Santiago de Cuba y Pinar del Río gobiernan sus respectivas zonas en la 65.ª Serie Nacional de Béisbol, uno a cañonazos y otro con equilibrio y brújula de estratega.

Superado el primer tercio del calendario clasificatorio, las Avispas de Idalberto Lamote encabezan el Oriente con 10 triunfos y seis derrotas, mientras los Vegueros de Alfonso Urquiola mandan en Occidente con 12 victorias y cuatro tropiezos, dos maneras distintas de conquistar una misma altura.

Santiago ha convertido cada desafío en una apuesta por el estruendo, sostenido por una artillería que no deja títere con cabeza sobre los montículos contrarios y acumula 154 carreras, un promedio de .324 y 40 jonrones, cifras que lo sitúan primero en anotaciones y vuelacercas y segundo en bateo, únicamente detrás de Las Tunas (.327).

La dimensión de ese poder se entiende mejor al mirar por el retrovisor, donde Pinar del Río aparece como su escolta jonronero con 20 conexiones, exactamente la mitad de una cosecha santiaguera que permite responder con fuego a las grietas de su propio juego.

Al frente de la batería marcha Yoelquis Guibert, uno de los mejores bateadores cubanos de la actualidad y dueño de los lideratos de cuadrangulares, con 10, y carreras impulsadas, con 26, una presencia capaz de convertir cualquier descuido del adversario en una herida profunda.

Pero las Avispas no viven únicamente del batazo que salta las cercas, pues su elevado 32.57 por ciento de empujadas con corredores en posición anotadora revela una virtud decisiva: transformar las oportunidades en carreras antes de que se enfríe la amenaza.

Esa eficacia resulta indispensable para un conjunto cuyos lanzadores soportan un promedio rival de .313, permiten 6.42 carreras limpias por encuentro, conceden 5.16 boletos cada nueve entradas y exhiben un WHIP de 1.88, demasiadas puertas abiertas para aspirar a tardes tranquilas.

Tampoco encuentran refugio en una defensa hundida en el último puesto con promedio de .952 y 30 errores, pifias que han propiciado 22 carreras y obligan a sus bateadores a combatir no solo contra el rival, sino también contra las deudas de casa.

Pinar del Río, en cambio, ha levantado su liderato sobre una estructura más pareja, con ofensiva de .313, cuarta del campeonato, 20 cuadrangulares y 114 anotaciones, botín que lo incluye entre los cuatro equipos que han rebasado el centenar de carreras.

Sus serpentineros limitan a los contrarios a .276, el mejor registro compartido con Matanzas, trabajan para una efectividad de 4.95, cuarta de la lid, y presentan un WHIP de 1.62, tercero, mientras la defensa acompaña con promedio de .977, superior a la media del torneo.

En esa maquinaria sobresalen Luis Pablo Acosta, encendido con average de .438, y Lester Benítez, quien combina promedio de .383 con seis vuelacercas y 20 remolques, dos argumentos para que el equilibrio vueltabajero tenga también nombres y puños.

Más allá de las columnas estadísticas aparece Urquiola, considerado entre los mejores directores de Cuba y de regreso al banquillo después de más de una década de ausencia, con esa mezcla de visión, instinto natural y capacidad para extraer de cada jugador una respuesta que a veces ni el propio protagonista sabía que guardaba.

Si Santiago convierte sus debilidades en una carrera desesperada por anotar más que el contrario, Pinar encuentra en la armonía de sus líneas y en la mirada de su mentor una forma menos estruendosa de imponer autoridad, aunque ambos saben que la cima conquistada en este tramo todavía exige piernas, temple y béisbol para defenderla.


© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial