La Habana, 31 may (ACN) En medio hoy de una pausa que no enfría el ritmo del campeonato, Industriales y Las Tunas mandan en la IV Liga Élite del Béisbol Cubano, sostenidos por cifras que confirman lo que ya respira el terreno.
Después de 25 partidos de un calendario de 40, los Leones reposan en la cima con 16 victorias y ocho derrotas, mientras los Leñadores, con 15-9, se mantienen al acecho a solo un juego, ambos convertidos en las referencias más firmes del torneo.
El conjunto azul de Guillermo Carmona ha levantado su liderazgo desde la contención y el oficio, porque aunque su promedio ofensivo de .300 apenas lo ubica cuarto, ha sabido combinar poder con oportunidad al conectar 30 cuadrangulares y 79 extrabases, además de robar 13 bases que hablan de agresividad medida.
Sin embargo, su talón de Aquiles aparece cuando más falta hace el batazo oportuno, al ser últimos en la liga en efectividad con corredores en posición anotadora, con apenas 83 impulsadas en 359 ocasiones para un discreto 23.12 por ciento.
Por eso, su verdadera columna vertebral ha sido el pitcheo, un cuerpo de lanzadores que domina como ninguno al limitar a sus rivales a .259, sostener la mejor efectividad del torneo con 4.52 carreras limpias cada nueve entradas, exhibir un WHIP de 1.42, acumular 113 ponches y permitir solo 20 cuadrangulares.
A esa solidez se suma una defensa que parece no pestañear, líder del campeonato con promedio de .981 y apenas 17 errores, sosteniendo cada ventaja como si fuera definitiva.
Las Tunas, en cambio, ha elegido el camino del estruendo y la constancia ofensiva, con un promedio colectivo de .356 que marca el paso de la liga, acompañado por 184 carreras anotadas y 86 extrabases que reflejan una alineación que no concede respiro.
El equipo dirigido por Abeicy Pantoja se hace más peligroso cuando hay corredores en las almohadillas, al remolcar al 30.23 por ciento de los que encuentra en posición anotadora, con 127 remolcados en 397 oportunidades que revelan un instinto letal.
Su pitcheo, sin alcanzar la autoridad de Industriales, ha sido lo suficientemente consistente para sostener el paso, con el segundo mejor average de contrarios (.292), efectividad de 5.33 y WHIP de 1.50, además de un control destacado que se traduce en solo 67 boletos concedidos.
Aunque la defensa muestra pequeñas grietas con un promedio de .970, ligeramente por debajo de la media del torneo, y una limitada producción de doble plays (24), los verdirrojos han compensado esas fisuras con la contundencia de sus bates.
De esta manera, entre la disciplina silenciosa de los capitalinos y el empuje ofensivo de los orientales, se ha tejido la historia de un campeonato donde dos estilos distintos coinciden en la cima.
Desde mañana, el estadio Latinoamericano dejará de ser tránsito para convertirse en escenario de tensión, cuando ambos equipos se enfrenten en una serie de cuatro juegos que puede redefinir jerarquías, con Industriales defendiendo el dominio de tres victorias en la primera vuelta y Las Tunas decidido a cambiar el rumbo con el ruido constante de su ofensiva.
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