La Habana, 6 ene (ACN) El playoff entre los Cachorros holguineros, dueños de una ofensiva poderosa y defensa firme, y los Cazadores de Artemisa, guiados por el pulso frío del pitcheo y la experiencia del camino, asoma hoy como una batalla entre fuegos opuestos.
Los Cachorros vuelven a la postemporada en la 64 Serie Nacional de Béisbol con hambre contenida y una fanaticada que respira béisbol en el Calixto García. Su madero calienta sin compasión: promedio colectivo de .310, 67 cuadrangulares y 502 carreras fabricadas, cifras que los ubicaron entre los tres primeros en casi todos los apartados ofensivos.
Su defensa, con .973 de promedio —tercera del campeonato— añade equilibrio a un conjunto que batea con furia y atrapa con temple. El trío de Yasiel González, Lázaro Cedeño y Michael Gorguet suma 42 jonrones y 173 impulsadas, un eje de poder que convierte cada turno en amenaza. Si el pitcheo (4.89 PCL) logra aguantar, la jauría nororiental tendrá argumentos para morder fuerte.
Al frente estarán los Cazadores, curtidos en la guerra corta y guiados por la serenidad estratégica de Yulieski González. Artemisa confía en la puntería de sus lanzadores: 4.11 de efectividad (segundos del torneo), con abridores que apenas admiten 3.69 limpias por juego y un cuerpo de ases empeñado en silenciar bates.
Yunieski García, Geonel Gutiérrez y Brander Guevara anuncian duelos de hierro, mientras José Ángel García, guardián de los finales, amenaza con sellar destinos. Su talón de Aquiles es la defensa (.958, penúltimos), una grieta que puede abrir heridas ante una ofensiva de alto calibre.
Será un enfrentamiento de contrastes: la contundencia frente al control, el ímpetu ante la experiencia. Holguín golpea y defiende; Artemisa piensa y lanza. Uno vive de las mordidas, el otro del cálculo.
Pero en la tierra de los playoffs no bastan los números: sobrevive quien convierte la tensión en coraje. Y solo uno, al final, cruzará el filo con la gloria entre los dientes.
