La Habana, 7 ene (ACN) El balance anual 2025 del Instituto Cubano de la Música (ICM) fue desarrollado hoy en la sala de conciertos Gisela Hernández del Museo Nacional de la Música, donde, además de significar los resultados de su misión y los desafíos para el nuevo período, se destacó el compromiso institucional y de los músicos de la mayor de las Antillas con la causa del pueblo venezolano.
Frank Fernández, maestro y pianista, Premio Nacional de Música (2005), dio lectura a una Declaración de los músicos y artistas cubanos ante el criminal ataque militar y el secuestro del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos en la madrugada del 3 de enero de 2026; texto que condena en los términos más enérgicos este acto de terrorismo de Estado, una violación flagrante del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.

La reunión contó con la presencia del viceministro de Cultura, Fernando León Jacomino, Elier Ramírez Cañedo, vicejefe del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC; Indira Fajardo, presidenta del ICM, y Mabel Castillo, presidenta de la Asociación de Músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Igualmente, tomaron parte funcionarios de centros provinciales de la música, de orquestas sinfónicas del país, de las empresas comercializadoras de la música; así como premios nacionales, personalidades de la música, funcionarios del sistema de la cultura e invitados.
Durante la sesión se destacó que el sector cultural, en específico el ámbito de la música y los espectáculos musicales, se ha visto impactado por el difícil contexto que presenta el país desde el punto de vista económico, con una crisis energética agudizada por la falta de combustibles para su sostenimiento y la persistencia de un bloqueo cada vez más recrudecido por parte del gobierno de los Estados Unidos hacia la Isla.
Signó este período, además, la pérdida de figuras de relevante trayectoria; año en que se dijo adiós a los Premios Nacionales de Música, Enrique Bonne y Edesio Alejandro, así como al querido trovador Eduardo Sosa, el popular intérprete, compositor y director de orquesta Paulo Fernández Gallo (Paulo FG); Tomasita Quiala, repentista; y Pablo Santamaría Lara, cantante y compositor, entre otros representantes de la cultura musical de la mayor de las Antillas.
Trascendió el comportamiento del diálogo con los artistas y creadores de la música y los espectáculos, a través de más de 90 encuentros, mientras las prioridades del Ministerio de Cultura (MINCULT) y el Programa de Desarrollo constituyeron el instrumento fundamental de política para la conducción de los procesos dentro de las instituciones del sistema.
Objetivos estratégicos como la creación musical, el patrimonio, la programación, la comunicación e informática y nuevas tecnologías; además de la proyección internacional de la música y los espectáculos musicales, el desarrollo del capital humano y la gestión organizacional, económica y de control, nuclearon el trabajo durante todo el 2025.
Igualmente, se realizó un análisis del trabajo del ICM, su banco de problemas, objetivos de trabajo e intercambio con músicos sobre la política cultural, así como las acciones a seguir en conjunto con la sección de músicos de la UNEAC.
Lea Cárdenas Díaz, directora del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC), abordó la presencia de la crítica en la actividad musical para construir y formar público, así como llamó a estar en contacto con la academia y ajustar todo esto dentro del plan de acciones para que la crítica entre en acción.
Guille Vilar, periodista, promotor cultural, guionista, realizador, crítico musical, alertó en este sentido sobre la necesidad de que los profesionales de la musicología se desempeñen más en el ejercicio de la crítica periodística, cuyos públicos estén contemplados, ya que cada medio, tanto los tradicionales, como los digitales y virtuales, tienen lenguajes propios, con diferentes niveles de especialización.
También la actividad académica ocupó espacio de reflexión, donde se deben hacer los ajustes que realmente tengan sentido en aras de un mayor aprovechamiento de las prácticas profesionales que redunden en una mejor formación.
La titular del instituto que organiza, promueve, auspicia y protege al movimiento musical cubano, destacó que las circunstancias geopolíticas actuales demuestran que tenemos que hacer nuestras propias alternativas para seguir desarrollando el país; y la música, como parte de las industrias culturales y creativas, tiene que realizar sus aportes sin sacrificar la calidad.
Fajardo resaltó que hay que hay que seguir trabajando en la descolonización cultural, en pos de la identidad nacional; de conjunto con una mejor gestión del patrimonio de todos los tiempos y la memoria histórica.

Perfeccionar los sistemas de trabajo, gestión y control de las instituciones en el sistema de la música, basándose para ello en la aplicación de la ciencia, la innovación y la informatización de todos los procesos, dijo, es ser coherente también con el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.
Ha sido un año en el que sin desconocer las dificultades que enfrenta el país, han sabido crecerse; un año de resistencia creativa, de aprendizaje y retos; y un periodo de alta complejidad y variadas transformaciones, sostuvo la directiva.
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