La Habana, 6 de octubre (ACN) Más de 18 mil personas acudieron este domingo al Movistar Arena de Madrid y disfrutaron del concierto de Silvio Rodríguez, última presentación del trovador en una gira que lo llevó a ocho ciudades de España.
María J. Torres, admiradora del autor de Ojalá, presente en el concierto, expresó en declaraciones exclusivas a la Agencia Cubana de Noticias su experiencia en este “conciertazo” que colmó el afamado Palacio de los Deportes madrileño.
“Silvio, con esa fuerza intelectual y emocional, con ese compromiso y esa coherencia de siempre, se nos hace hoy más necesario que nunca”, dijo.
“Ir a un concierto de Silvio es ir al encuentro con uno mismo a través de sus canciones, es participar de un rito colectivo donde convergen la poesía, la música y la memoria política de varias generaciones”, afirmó vía correo electrónico la conocida Tábata, activa cibernauta en el blog Segunda Cita.
María contó que el público vibrante esperaba al trovador después de cinco años de ausencia en esos escenarios y contempló cómo la trova transforma la palabra escrita en emoción cantada.
“Cuando vamos a un concierto de Silvio, ¿adónde vamos realmente? ¿Vamos a un auditorio a escuchar a nuestro artista favorito?
“¿O en realidad vamos a reencontrarnos con nuestra primera juventud, con nuestra adolescencia, y regresamos al tiempo de los despertares, del conocimiento, de los ideales, de las utopías?

“Un concierto de Silvio es un ejercicio de escucha atenta, con un público tan devoto que se le entrega en una especie de disposición casi religiosa, una especie de ‘secta’ maravillosa que solo entenderán los iguales ”.
Torres elogió a los músicos que acompañan a Silvio y enumeró algunas de las canciones incluidas en el repertorio de la gira, así como los momentos cumbres cuando interpreta “La belleza”, de Aute, o declama Halt, irónicos versos de Luis Rogelio Nogueras, y seguidamente deja escuchar La era.
Durante más de dos horas, en el Movistar Arena, el fundador de la Nueva Trova cubana ofreció un concierto “profundo, bellísimo, emotivo y de altísima calidad... Se nos ofreció como siempre, impecable en la interpretación, sin artificios que distraigan de su esencia”, como lo define María.

“Al final, y ante los aplausos interminables de un público entregado, Silvio regaló nada menos que siete bises que resultaron el regalo y broche perfecto del encuentro: En busca de un sueño, Compañera, Venga la esperanza, Por quien merece amor, Ojalá, Reparador de sueños’, y cerró con una maravillosa e íntima versión de su Óleo de mujer con sombrero”.
A pesar de que algunos trataron de boicotear las presentaciones de Rodríguez en España, durante un mes los espacios se repletaron y miles y miles, como María, Mayte, Antonio o Lebis, acudieron también a encontrarse con Cuba.

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