La Habana, 4 may (ACN) Luciano Castillo no solo ha documentado la historia del cine, sino que también ha contribuido a formar una mirada crítica más profunda en los públicos de Cuba y otras latitudes, afirma Juventud Rebelde.
Castillo, uno de los más destacados críticos e investigadores del séptimo arte en Cuba, ha sido galardonado con el Premio Lucía de Honor en la más reciente edición del Festival Internacional del Cine Pobre de Gibara.
Director de la Cinemateca de Cuba y Máster en Cultura Latinoamericana, ha dedicado su vida al estudio, la preservación y la divulgación del cine cubano y latinoamericano, expresa el diario.
Añade que su firma ha acompañado durante décadas a publicaciones de renombre dentro y fuera de la Isla, y su magisterio ha llegado a múltiples generaciones gracias a su presencia en revistas especializadas, medios de comunicación y, más recientemente, a través del programa televisivo De cierta manera.
Recibir este galardón representa para mí un reconocimiento a vivir por y para el cine, con especial entrega a todo lo relativo al cine cubano de todos los tiempos, manifestó Castillo.
Como me jacto de ser una persona agradecida, añadió, quiero dedicarlo en primer término a Humberto Solás, por convocarnos tras gestar una obra maestra absoluta como Lucía, nada menos que su primer largometraje.
En segundo lugar —aunque sin establecer jerarquía alguna— no sería justo si no mencionara al desaparecido camarógrafo e historiador, también camagüeyano, Arturo Agramonte. Mi deuda con el profe, uno de los fundadores del Noticiero Icaic, es inconmensurable, por haberme inoculado su pasión extrema por nuestro cine, expresó el crítico e investigador a Juventud Rebelde.
Opinó que el cine y la crítica cinematográfica pueden, y deben, contribuir a fomentar ese diálogo cada vez más profundo que exige la realidad social cubana; en particular sobre temas esenciales como la identidad y la cultura, que no podemos soslayar.
Este no debe ser un interés individual, sino uno que se proyecte y disemine en espacios como las universidades y en el fortalecimiento del movimiento de cineclubes, actualmente empobrecido en Cuba, dijo.
«Nuestro cine ha sido reflejo de esa realidad desde su conformación como movimiento, a partir del 24 de marzo de 1959. Es cierto que antes de esa fecha existía cine en Cuba (como demuestro ampliamente en el libro Cronología del cine cubano), pero no con la resonancia y fuerza que adquirió tras el triunfo de la Revolución y la creación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos », argumentó Castillo.
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