La Habana, 11 mar (ACN) Las bases populares de acompañamiento a las comunidades y grupos poblaciones más vulnerables que distinguen al sistema judicial en Cuba fue ratificado hoy en la visita de jóvenes trabajadores del Tribunal Supremo Popular (TSP) a la sede del Proyecto Socio-Cultural Cabildo Quisicuaba de esta capital.
En el sitio su presidente, Enrique Alemán Gutiérrez, realizó junto a los presentes un recorrido por las diferentes áreas que acoge la iniciativa, a la vez que disertó sobre las dimensiones sociales de los 34 proyectos que impulsa a nivel de país, con el apoyo de varias instancias del Gobierno cubano, entre ellas el sistema de tribunales populares particularmente implicados en el programa de reinserción social de personas que cumplen sanciones en libertad condicional.

Alemán Gutiérrez detalló sobre la labor del comedor social, enclavado en el consejo popular Los Sitios, del municipio capitalino de Centro Habana, en donde a diario más de 12 mil personas reciben atención y alimentos, entre ellos habitantes de la calle y otras poblaciones con determinadas complejidades, la unidad médica especial para brindarles los cuidados necesarios con consulta y farmacia, además de nuevas obras constructivas para acoger en el centro hasta 143 personas en situaciones de desastre y peligro.
Oscar Manuel Silvera Martínez, presidente del TSP, valoró que en esta obra profundamente humanista se encuentra una manifestación concreta de la visión del Comandante en Jefe Fidel Castro de trabajar constantemente con los más necesitados del tejido social en función de darle las herramientas para vivir dignamente.

Valoró precisamente en esta concepción, y mediante la empatía y la elevación espiritual, una de las formas más efectivas de hacer cumplir la Ley en el seno de la sociedad sin tener que recurrir necesariamente a las instancias judiciales.
En conversación con trabajadores que cumplen en el seno de este proyecto con el beneficio de libertad condicional, y aquellos que se han mantenido tras cumplirlas, conoció que una vez a la semana se les dedica un día para su preparación en diferentes temas, así como la atención particular que se les brinda, cuestiones que a su consideración los convierte en ejemplos de humanismo y evita que se interpongan otras cuestiones que pueden constituir las bases para delinquir nuevamente.
Propuso, desde la responsabilidad social del sistema judicial de acompañar estas tareas, la posibilidad de abrir en el lugar una consultoría legal para que las personas acudan a especialistas del Derecho en pos de dirimir sus asuntos jurídicos, recibir la orientación necesaria y elevar su cultura a tales respectos.
De acuerdo a la máxima de una impartición de justicia desde lo popular, corresponde a los tribunales ocupar cada vez más espacio para llegar de esta forma a la población, con especial énfasis en la labor preventiva que impacten en la comisión de delitos y la cantidad de asuntos que llegan hasta procesos penales, agregó.

Con múltiples reconocimientos a su labor, la institución cultural y religiosa afianza su dimensión comunitaria en un momento particularmente complejo condicionado por la escalada en la política de asfixia económica aplicada por Estados Unidos contra la mayor de las Antillas.
No obstante, en esa situación desafiante, se convierte en un paradigma de cuánto se hace y cuanto más se puede hacer desde los barrios para cumplir con la voluntad revolucionaria de no dejar a nadie atrás.
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