Las nuevas casas de Cabaña

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ACN - Cuba
Dianelis Díaz Bueno | Fotos: Lorenzo Crespo Silveira
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06 Marzo 2026

Guantánamo, 6 mar (ACN) Cuando Dannieyis Sánchez Hernández intenta hablar de su nueva casa, una de las 17 de contenedores marítimos adaptados entregadas este jueves, la emoción le impide hablar, hace cinco meses,el huracán Melissa destruyó su hogar en Carreterita y hoy es una de las 32 familias beneficiadas en toda la provincia.

   Desde el nuevo barrio Cabaña Mariana, cuenta a la Agencia Cubana de Noticias que su vivienda anterior era de tres cuartos y el derrumbe fue total, "lo perdí todo", dice con lágrimas, sobre una situación que afectó a otras 89 familias en Guantánamo.

  Sin embargo, su relato no se queda en la pérdida; se transforma en gratitud cuando habla del apoyo recibido.

  "Es un logro que en tan poco tiempo el país haya podido darnos su apoyo, como siempre lo esperamos", expresa con la voz entrecortada por el llanto, ahora, en su nueva vivienda de dos cuartos, baño, patio y sala comedor, planea reencontrarse con sus tres hijos, de 9, 11 y 23 años, quienes desde el desastre se encuentran en La Habana con su padre, y que la llaman contentos y "locos por volver a su nuevo hogar".

   Aunque el espacio es algo más reducido, Dannieyis, con la sabiduría práctica de quien ha enfrentado la adversidad, sentencia que "se resuelven los problemas", lo que realmente importa es tener un techo propio, con agua y un pequeño patio del que ya se siente afortunada.

  Ella fue directora del centro educacional Daniel Llosa Preval, en Carreterita, ahora es reserva de cuadro del Partido y seguirá yendo a trabajar lejos de aquí; distancia, sacrificio: nada la detiene, porque hay cosas que el huracán no pudo llevarse.

   "Seguiré en el trabajo como siempre lo he hecho, con esfuerzo, sacrificio, pero con amor", detalla, aún emocionada.

   Durante la inauguración de estas 17 viviendas, Yoel Pérez García, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia, instó a los beneficiados a no perder la esperanza y a confiar en la Revolución, Dannieyis, escuchaba y asentía, ella ya había tomado esa decisión mucho antes, en Carreterita, cuando decidió seguir creyendo.

"Hubo muchas críticas -sobre los contenedores convertidos en casas- pero la gente opina sin conocer, sin tocar con las manos las cosas, yo aquí me siento bien", reflexiona, mientras defiende la realidad tangible de su nuevo hogar.

    A pocas casas de distancia, también otra educadora cuenta la misma vivencia de pérdida y renacer, Yesenia Caballero Pérez, quien con su hija, su tío y su abuelo de 98 años vivieron la angustia de ver cómo el huracán reducía a escombros todo lo que tenían en Los Cocos de Confluente. 

  Tras varios días en un centro de evacuación y luego en el Hotel Molino, hoy por fin tienen un lugar al que llamar hogar, la vivienda número dos de la comunidad, vienen de perderlo todo y aun así sonríe cuando dice "la vivienda está confortable, nos sentimos bien".

   "Quisiéramos ampliar un poco porque uno de los cuartos es pequeño y somo cuatro, pero estamos contentos", añade la maestra desde hace 12 años y su hija estudia en la misma escuela donde ella trabaja, al otro lado de la ciudad (Reparto Obrero);  podrían cambiarse, pedir algo más cerca pero no quieren, piensan seguir esa misma rutina, mientras construyen su nuevo futuro en la esta zona.

   El proyecto, que planea construir 30 viviendas en esa área, hoy tiene a niños que corren y juegan, nuevos vecinos como Dannieyis y Yesenia, que miran con esperanza el futuro porque la palabra empeñada se cumplió; ya son 32 familias en la provincia, y pronto serán más.


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