Cienfuegos, 29 may (ACN) A raíz de las injustas acusaciones del gobierno de EE. UU. contra el general de Ejército Raúl Castro Ruz varios campesinos de la provincia de Cienfuegos rechazaron las intenciones yanquis y reflexionaron sobre esa manera directa de abordar los problemas con la producción de alimentos, en frases como aquella que se hizo famosa como moraleja, por su mensaje: Hay que virarse para la tierra.
Esa oración fue pronunciada por Raúl en las conclusiones de la primera sesión ordinaria de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de las Convenciones el 11 de julio de 2008, etapa en la cual se desempeñaba como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
Casi 20 años después, el llamado del General de Ejército mantiene total vigencia, según los propios productores, tanto para Cuba como para los países de América Latina y el Caribe, bien afectados por la crisis mundial agudizada con las guerras, pandemias y la agresividad del imperialismo.
Alcides Hernández Pérez, propietario de la Finca El Porvenir en el municipio de Cumanayagua, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que él comenzó a trabajar la tierra mucho después de aquel discurso, “y en verdad está demostrado que para lograr producciones hay que virarse y afincarse en la tierra”.
“Es trabajar de sol a sol, con las condiciones que tenemos, el clima cada vez más afectado, para lo cual optamos por la agroecología, plantar variedades resistentes, buscar rendimientos, roturar la tierra con bueyes, y atentos a los cambios del tiempo.
“Lo primero es no ponernos tantos peros a nosotros mismos y no seguir pensando en recursos importados que no podemos adquirir, por el contrario, es necesario buscar alternativas y soluciones, ayudarnos entre los propios productores”.
La finca El Porvenir logró un desarrollo vertiginoso, con técnicas tradicionales como cultivo intercalado, humus de lombriz, materia orgánica, y con buenos resultados en la deshidratación de los productos para una mejor conservación.
Además produce un tabaco de gran calidad en casas de cultivo tapado, cuyas hojas tienen como destino la exportación.

Emilio Bermúdez Cuellar, otro productor de avanzada y propietario de la finca Punta la Cueva, en el municipio de Cienfuegos, reconoce que no todos los agricultores cumplieron con ese llamado, pero quienes respondieron a la anticipada alerta de Raúl logran hoy un buen emprendimiento en sus áreas.
“Virarse para la tierra es definir cómo atenderla, con qué cultivarla, quiénes la siembran, y las vías para llevar las producciones del campo a la ciudad, además la agricultura funciona cuando hay buena atención al productor y no existen obstáculos burocráticos para avanzar”.
Bermúdez Cuellar es de los campesinos que aplica la ciencia en su finca, instituida como aula anexa de la Universidad de Cienfuegos, y donde confluyen otros centros de investigaciones de Cuba como la Estación experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey y el Instituyo de Investigaciones de Viandas Tropicales.
Recientemente logró en “Punta las Cuevas” nuevos clones de boniato, resistente a la sequía y con alto rendimiento, de los cuales realiza entregas de forma gratuita a los demás productores, a fin de que conformen sus bancos de semillas.

Por su parte, la productora Betty Ponce, en el municipio Santa Isabel de las Lajas, considera que las palabras de Raúl fueron un alerta y un llamado, “y estamos a tiempo de cumplir, aún en estas condiciones de crisis energética y recrudecimiento del bloqueo económico del gobierno yanqui a Cuba.
“Yo soy mujer, tengo la ayuda de mi hijo, y aquí en mi finca Santa Bárbara, toda la tierra se rotura con bueyes, regamos cuando disponemos de corriente eléctrica para el bombeo desde un riachuelo cercano, y sembramos según las fases de la luna como guajira cubana que soy.
“Como la finca es agroecológica, no se utilizan fertilizantes químicos, solo biológicos, naturales, tal es el caso del humo de lombriz y materia orgánica, en los sembrados de boniato, maíz, maní y en la yuca”.
De los resultados de esta mujer que ha echado rodilla en tierra para hacerla producir, dan fe los niveles de viandas, hortalizas y granos, así como los jugos que llegan a círculos infantiles, a la casa de abuelos y al hogar materno de esa municipalidad.
Estos campesinos de referencia encontraron en las palabras cortas, certeras y precisas del General de Ejército el mensaje necesario para orientarse, en la compleja tarea de producir alimentos durante estos años y en los que están por venir, porque están convencidos -como hombres y mujeres del campo- que hay Raúl para rato.
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