La Habana, 15 jul (ACN) Los congresistas demócratas estadounidenses que del 9 al 13 de julio visitaron La Habana, intercambiaron con empresarios cubanos en la sede de la Cámara de Comercio de la República de Cuba (CCRC).
El impacto que ha tenido en su actividad el cerco energético impuesto por la administración de Donald Trump fue tema de ese intercambio que encabezó Antonio Luis Carricarte Corona, presidente de la institución, según una nota de prensa de la propia CCRC.
Los congresistas Teresa Lager Fernández, de Nuevo México; Delia Catalina Ramírez, de Illinois; Maxine Elizabeth Dexer, de Oregón; y Mark Pocan, de Wisconsin, conocieron las experiencias en este contexto de crisis energética, en voz de presidentes de mipymes privadas, de empresas y sociedades mercantiles mixtas.
En el encuentro, realizado el sábado 11, el sector no estatal cubano manifestó que desde hace algunos años se abren las potencialidades para expandirse a partir de las disposiciones del Gobierno cubano, e incluso está en condiciones de trabajar con las empresas norteamericanas, pero lamentablemente esta posibilidad se ha frustrado por la administración de Donald Trump.
Por otro lado, se agudizan las limitaciones para exportar hacia Estados Unidos, elemento muy desigual en el intercambio comercial bilateral, que implica restricciones en el sector financiero al punto de que tienen que utilizar cuentas bancarias personales, o de terceros, para poder operar.
De los sectores más impactados la parte cubana destacó a la generación eléctrica; indicó que se incrementan exponencialmente los gastos en energía al tener que desplegar inversiones en fuentes fotovoltaicas para sostener la vitalidad de los servicios o producciones.
Asimismo, insistieron en que la política estadounidense hacia Cuba impacta en la producción de alimentos y también en el normal funcionamiento y el desarrollo de proyectos.
El directivo de una empresa privada explicó que las medidas anticubanas lo obligaron a cerrar establecimientos y bajaron las ventas.
Los empresarios coincidieron además, en que el impacto social de las sanciones del gobierno de Donald Trump es devastador para la familia cubana.
En el caso de las entidades extranjeras acreditadas en Cuba, manifestaron su gran preocupación pues las presiones y el cerco energético está dejando muy pocas opciones para continuar su gestión.
Los congresistas estadounidenses conocieron en específico cuánto afectan al tema financiero, al trabajo con las navieras y al impacto negativo en el capital humano.
Las entidades afines al sector farmacéutico se han visto afectadas pues sus proveedores no han podido enviar medicamentos e insumos a Cuba, por la extraterritorialidad de las medidas, se dijo en el intercambio.
Además, han tenido que reducir el número de trabajadores.
Por último, directivos de entidades transportistas explicaron que no pueden fletar barcos y que aún tienen mercancías en Estados Unidos por estar bloqueadas las posibilidades de transferencias internacionales.
Explicaron que el alto precio de los combustibles incide en los costos como nunca antes.
Tanto las empresas cubanas como las extranjeras manifestaron a los congresistas demócratas que es necesario encontrar un punto en el que se puedan normalizar las relaciones entre los dos países, y evitar que continúe sufriendo el pueblo cubano a partir del impacto de las medidas norteamericanas.
El presidente de la Cámara de Comercio se refirió a la rápida implementación de las medidas anunciadas por el gobierno cubano para dinamizar la economía.
Carricarte insistió en que en un flujo normal de las relaciones comerciales también se intercambian valores, experiencias y cultura, algo importante para ambas partes.
Al cierre de su intervención el funcionario aseguró que Cuba no es una amenaza para ningún país, insistió en la injusticia de incluirla en la lista de países patrocinadores del terrorismo y ratificó: somos un pueblo de paz.
Los congresistas escucharon con atención lo expuesto, manifestaron su agradecimiento y calificaron de positivo el encuentro.
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