Santa Clara, 6 ene (ACN) A tres días de los ataques militares estadounidenses contra Venezuela, la solidaridad y la angustia compartida tienden un puente emocional entre Villa Clara y Caracas.
El testimonio de Anaya Gabriela Pérez Ruggero, estudiante venezolana, quien cursa el cuarto año de la carrera Higiene y Epidemiología en la Universidad de Ciencias Médicas de la central geografía, revela cómo el conflicto trasciende fronteras y toca fibras íntimas de familias separadas por el mar pero unidas por el afecto.
Con una mezcla de dolor y gratitud, la estudiante confesó a la Agencia Cubana de Noticias que su «corazón está dividido», pues mientras su vida académica transcurre en Villa Clara, sus raíces maternas se anclan en la nación bolivariana.
Anaya relató con viveza la madrugada del 3 de enero, cuando la noticia de los bombardeos quebró la normalidad, y al despertar no le faltó miedo y mensajes desesperados en busca de confirmación.
«Las horas pasaban y la incertidumbre crecía; el silencio de los seres queridos duele más que cualquier explosión lejana; supimos que estaban físicamente bien, pero el temor no se va», comentó.
Ese temor, sin embargo, no la encuentra sola, afirmó, pues la solidaridad de los compañeros de estudio no se ha hecho esperar.
«Me preguntan por mi familia, me hacen sentir que no estoy luchando en solitario contra la distancia y la preocupación», reconoció.
Esa red de apoyo se ha formalizado en la Universidad de Ciencias Médicas, entre sus más de mil 500 trabajadores y siete mil estudiantes en las modalidades de pregrado y posgrado.
Noris Moreno Camacho, secretaria del buró sindical, explicó que la institución mantiene comunicación constante con ocho colaboradores villaclareños en Venezuela (tres médicos, tres tecnólogos, un trabajador del hotel Villa Latina y un estomatólogo).
«Sabemos que cumplen su deber con valentía, pero nuestra responsabilidad es acompañar a sus familias aquí», afirmó.
La universidad, acotó, ha organizado visitas a los hogares de estos internacionalistas, incluso fuera de la capital provincial, para llevar consuelo y certeza.
«Es nuestra forma de honrar no solo a quienes están allá, sino también a los 32 cubanos que perdieron la vida en esta agresión cobarde», señaló Moreno Camacho.
Ese sentido de homenaje y repudio se extiende por toda la provincia bajo la convocatoria de la Central de Trabajadores de Cuba.
Maglin del Sol Martínez, secretaria general de la organización en Villa Clara, anunció una jornada de movilización hasta el 9 de enero próximo, que incluirá actos en todos los centros laborales para denunciar la agresión imperialista y rendir tributo a los caídos.
Mientras, en las aulas villaclareñas, Anaya resume el sentir de quienes viven la dualidad de pertenecer a dos patrias: «ser venezolana en Cuba en estos momentos significa cargar con el dolor de la tierra agredida, pero también con la fortaleza de la tierra que te abraza».
