La Habana, 15 ene (ACN) En el regreso a la Patria de los restos mortales de los 32 combatientes caídos en Venezuela, un pueblo reunido hoy bajo el signo del dolor compartido acompañó el paso del cortejo por la Avenida de Rancho Boyeros con la visible congoja e indignación que despierta este acto en el corazón noble del patriota.
La lluvia persistente en buena parte de la mañana y la tarde capitalina no impidió que las personas humildes reunidas allí dieran el último adiós a aquellos que en otras tierras dieron muestras sobradas de heroísmo y dignidad, al precio invaluable de sus vidas.

Cubanos de todas las edades y procedencias se dieron cita allí y recorrieron en apretada fila el trecho hasta la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas para rendir el merecido homenaje a esos hombres y refrendar también el compromiso con estar a la altura de su memoria y sacrificio.
Uno de ellos fue el joven doctor Emmanuel Zayas a Fundora, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, el cual comentó a la Agencia Cubana de Noticias el alto honor de honrar a los caídos y cumplir así el deber que corresponde a todos como cubanos y revolucionarios.
Señaló que ante los momentos que vive en la actualidad la región, bajo el precedente del criminal ataque norteamericano en Venezuela, corresponde como médicos defender por sobre todo la vida, lo cual es lo primero que se pierde en un hecho tan cobarde como este y dado lo cual no cesará en la demanda por la paz y el respeto a la soberanía de otros pueblos.

De ese ejemplo, consideró que lo primero que se debe tener en cuenta es la convicción de no agotarse, de no cansarse, de no pensar en dejarse caer ante cualquier vicisitud, mucho menos ante la fuerza de un imperio que ha demostrado su falta de escrúpulos y principios en su intención principal de apoderarse no solo de Latinoamérica, sino del mundo.
La condena de Cuba no se circunscribe solo al contorno de la isla, la doctora hondureña Mónica Castro, residente en Endocrinología en la mayor de las Antillas, que expresó que estar allí supone una mezcla de muchos sentimientos, entre ellos la indignación por la invasión a ese país latinoamericano, también de tristeza profunda por las 32 vidas que se perdieron de los combatientes cubanos, y a la misma vez de orgullo por defender las causas del continente, más allá de la tierra natal.
"Eso es una característica muy propia de los cubanos, esa solidaridad que los caracteriza no solo de palabra y por eso son admirados y respetados en otras partes del mundo" añadió.
"¡Honor y Gloria!"; esa es la máxima que acompaña estas jornadas de consternación popular, profunda admiración y repudio por el brutal acto donde ofrendaron sus vidas aquellos que hoy regresan al abrazo de la Patria.
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