La Habana, 30 mar (ACN) Dos jóvenes australianos, Aleksa Vulović y Daniel Herbert, llegaron en días recientes a Cuba junto a otros amigos como parte del Convoy Nuestra América no solo con el propósito de documentar la vida en la Isla, sino también con la convicción de aportar insumos médicos y acompañar al pueblo cubano en un momento de grandes desafíos.
Su participación en el Convoy, que concluyó su estancia en la isla el pasado 28 de marzo, dejó un testimonio profundo de solidaridad que trasciende fronteras.
Vulović relató a la Agencia Cubana de Noticias que visitar hospitales pediátricos y compartir con médicos y pacientes fue una experiencia transformadora.
Cuba siempre ha dado tanto al mundo, desde resistir el bloqueo estadounidense hasta ayudar en crisis sanitarias como la COVID-19 y el ébola, por lo que para nosotros estar aquí es un honor y una manera de devolver esa generosidad, afirmó.
Herbert subrayó la importancia de defender los derechos de los cubanos frente al bloqueo, y declaró: Nos alegra estar aquí porque siempre hemos conocido a Cuba como un país que defiende los derechos humanos, particularmente el derecho a la salud para todos.
Cuba siempre ha dado tanto a la gente del mundo, por eso nos importa mucho estar aquí, para decir que la comunidad internacional también debe defender los derechos de los cubanos, apuntó.
Ambos coincidieron en que la resiliencia del pueblo cubano es inspiradora y que la solidaridad no termina con la salida del convoy, porque es especial ver cómo la gente se organiza, cómo los médicos hablan de salud como un derecho humano y cómo la comunidad se apoya mutuamente.
El Convoy Nuestra América estuvo integrado por activistas y organizaciones provenientes de los cinco continentes, y trajo consigo medicinas, insumos médicos y un respaldo político y moral frente a las dificultades que impone el bloqueo económico, comercial y financiero.
Bloqueo que, impuesto por más de seis décadas, continúa siendo el principal obstáculo para el desarrollo de Cuba y afecta directamente la vida cotidiana de la población.
La escasez de medicamentos, equipos médicos y recursos básicos es una consecuencia palpable de esa política, que ha sido condenada reiteradamente por la comunidad internacional.
En este contexto, la llegada de iniciativas solidarias como el convoy adquiere un valor aún mayor, pues representa un gesto concreto de apoyo y acompañamiento al pueblo cubano.
Delegaciones de distintos países coincidieron en destacar la capacidad del pueblo cubano de trabajar unido frente a las adversidades, y subrayaron que la solidaridad internacional debe mantenerse como un compromiso permanente.
El convoy se despidió físicamente de la Isla, pero deja sembrado un mensaje que trasciende fronteras: la solidaridad con Cuba es permanente y se multiplica en cada voz que reconoce su aporte humanitario y su resistencia frente a la adversidad.
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