La Habana, 13 abr (ACN) La ONU estableció el 12 de abril de 2011 el Día Internacional de los Vuelos Espaciales y en 2026 la fecha recuerda un hecho científico y tecnológico sin precedentes, que hace 65 años adquirió las proporciones de una hazaña.
Entonces, los ingenieros y técnicos espaciales de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas lograron llevar a un ser humano más allá la atmósfera y situarlo en órbita circunsterrestre, a 327 kilómetros de altura.
Para evaluar el significado de aquel acontecimiento, hasta ese día, solo 55 naves no tripuladas, soviéticas o estadounidenses, se habían lanzado con éxito, mientras otras misiones fracasaron, argumenta el profesor Luis E. Ramos Guadalupe, coordinador de la Comisión de Historia, Sociedad Meteorológica de Cuba, en un comentario para la Agencia Cubana de Noticias.
Añade que llevar exitosamente un hombre al espacio demandó el esfuerzo de miles de personas, en primer lugar el de Yuri Alexeevich Gagarin, el primer piloto-cosmonauta del mundo; y el de Sergei Pablovich Koroliov, ingeniero jefe del proyecto espacial soviético.
A Gagarin corresponde el mérito de la disciplina en la preparación física e intelectual imprescindible para cumplir una misión nunca antes realizada por un ser humano, señala.
En tanto, prosigue, al académico Koroliov se deben el talento y la capacidad organizadora para el desarrollo del proyectil balístico R-7 Semyorka, de 280 toneladas de peso, adaptado como portador de la nave Vostok, que pesaba poco más de seis toneladas, de las cuales, 2400 kilogramos correspondían al módulo de mando y descenso.
Precisa que Gagarin despegó desde Baikonur, en Siberia, el 12 de abril de 1961, a las 9:07 am. hora de Moscú, y tocó tierra cerca de la localidad de Sarátov a las 10:55 del mismo día.
Su vuelo duró 108 minutos, de los cuales nueve correspondieron al lanzamiento y la colocación en órbita. La exclamación ¡Vámonos! pronunciada por Gagarin al momento del despegue, va mucho más allá de su viaje, pues representa la ruptura de los lazos físicos que, por naturaleza, sujetaban al hombre en su planeta de origen, sostiene el experimentado investigador cubano.
Tras completar la primera orbita, comenzó el proceso de frenaje por medio de retro cohetes. La nave reingresó en la atmósfera y volvió a la Tierra. El asiento ergonómico lo eyectó a 7000 metros de altura y Gagarin descendió con un paracaídas especial que se abrió a dos mil 500 metros sobre el terreno.
Piloto de aviación desde los 21 años, se convirtió en el primer cosmonauta del mundo seis años más tarde y semanas antes de la misión, Koroliov le había comunicado la posibilidad de que algún sistema de la nave no funcionase según lo previsto.
Sin embargo, mantuvo su palabra y cumplió la misión que se le había asignado, pero lamentablemente, el primer cosmonauta pereció en un accidente de aviación ocurrido el 27 de marzo de 1968.
Hoy, la telefonía, la televisión, los millones de usuarios de internet, la previsión del estado del tiempo, y las alertas anticipatorias por fenómenos meteorológicos, no pueden pensarse sin el concurso de las misiones espaciales.
En el aniversario 65 del vuelo de Gagarin, mientras renace el interés por la exploración de la Luna, no olvidamos aquel antecedente, y a los hombres que lo entregaron todo, para llevar al primero de ellos al espacio, concluye Ramos Guadalupe.
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