La Habana, 27 jul (ACN) La Agencia Cubana de Noticias transmite hoy su sección de Efemérides científicas, por estos días sobre eminencias de todos los tiempos.
Pedro Kourí Esmeja (Puerto Principe, Haití, 21 de agosto de 1900-La Habana, 16 de octubre de 1964)
En 1925 ganó por oposición una plaza en la Cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales, de la Universidad de La Habana, y en 1933 la de Profesor Titular.
Solo cuatro años después, el Claustro de Profesores aprobó su proposición de crear el Instituto de Medicina Tropical, que posteriormente llevaría su nombre.
La descollante labor de Kourí Esmeja, sus múltiples trabajos científicos y las revistas médicas que promovió se sumaron al desarrollo de la Protozoología, el estudio de la amebiasis en todos sus aspectos, la confección de estadísticas clínicas del parasitismo, las investigaciones, el tratamiento y la terapéutica de la balantidiasis y la trichomoniasis.
En 1935 fundó la Revista de Parasitología Clínica y laboratorio, con frecuencia bimestral, única en idioma español y una de las pocas publicadas sobre la especialidad durante la década de 1930.
Otro tanto hizo en 1945, con la Revista KUBA de Medicina Tropical y Parasitología que mantuvo su salida hasta 1960, pero en 1966 el Centro Nacional de Ciencias Médicas se hizo cargo de su edición.
Es una de las pocas revistas cubanas que figura en el Index Médico de Estados Unidos y se mantiene en la actualidad con el nombre de Revista Cubana de Medicina Tropical.
Antonio Mestre Domínguez (La Habana, 1834-1887
Médico legista, pediatra y pensador, comenzó sus estudios de Medicina en la Universidad de La Habana y luego se trasladó a París, donde cursó la carrera completa (1855-1861). En 1862 revalorizó su título en la Universidad de La Habana, donde llegó a ser Profesor Auxiliar de Medicina Legal y Toxicología e Interino de Historia de Historia de las Ciencias Médicas.
Desde 1863 laboró como médico en la Real Casa de Beneficiencia y Maternidad de La Habana, de la cual pasó ser Primer Médico en 1870 hasta su fallecimiento; es considerado el fundador de la Pediatría moderna en Cuba.
Como secretario general de la Academia desempeñó un destacado rol en la oposición a la intervención del gobierno colonial en los asuntos de la corporación.
Llegó a ser uno de los principales promotores de un códido de conducta para los médicos y el autor de la primera descripción publicada en el país de la enfermedad de Parkinson.
Juan Pérez de la Riva (Biaritz, Francia, 1913-La Habana, 1976)
Historiador y demógrafo, inició su formación profesional con estudios sobre ingeniería eléctrica que, aunque apartados de su real vocación, le aportaron una buena base matemática para su ulterior trabajo como científico social.
Su temprana vocación marxista le facilitó el certero tratamiento de las investigaciones relacionadas con los procesos sociales.
Trabajó en la Universidad de La Habana en su inolvidable cubículo de la Biblioteca Nacional, en la Academia de Ciencias de Cuba y en otros organismos.
A solicitud de la Facultad de Humanidades, seleccionó un grupo de metodologías, publicadas bajo el título de El Barracón y otros ensayos, que constituyó un valioso apoyo para los estudiosos del devenir histórico nacional y el desarrollo de las Ciencias Sociales en Cuba.
El Che y la Inpud de Villa Clara
En los primeros años de la Revolución cubana, el Comandante Ernesto Che Guevara, en su condición de ministro de Industrias, tuvo la idea de crear la Industria Nacional Productora de Utensilios Domésticos (Inpud) en la otrora provincia de Las Villas, para contribuir al desarrollo económico del país.
Solo en 19 meses, el 24 de julio de 1964 quedó inaugurada la fábrica, con la incorporación de modernas máquinas procedentes del entonces campo socialista, para producir equipos electrodomésticos que, poco a poco, llegaron a los hogares de las familias cubanas.
Mucho antes de levantarse los cimientos comenzó la preparación de la fuerza técnica calificada para mover la novedosa tecnología.
Esa iniciativa prendió en muchos jóvenes con cierta experiencia laboral, procedentes, en su mayoría, de ingenios azucareros del territorio central; su preparación transcurrió en el Instituto Tecnológico Abel Santamaría, de Santa Clara, y las clases las impartieron profesores de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas.
La idea de erigirla en Santa Clara, una ciudad sin tradición fabril, estuvo determinada por su posición geográfica en el centro de Cuba y por contar con una universidad, escuelas técnicas y jóvenes dispuestos a asumir los retos de aquel momento histórico.
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