La Habana, 11 oct (ACN) Con resultados halagüeños, concluyó en La Habana un taller científico que evaluó alternativas para el manejo de las áreas marinas protegidas, la pesca, el turismo local y la participación comunitaria, en función de lograr ecosistemas marino-costeros y comunidades humanas más resilientes.
Este encuentro muestra la capacidad nacional para atender un tema complejo que trata la alimentación de nuestras comunidades costeras, la conservación del ecosistema marino que sostiene las pesquerías, la multidimensionalidad de sus usos y usuarios, y de la integración de todos, dijo el doctor Alain Muñoz Caravaca, investigador titular del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos.
Las deliberaciones transcurrieron durante viernes y sábado, y contaron con la presentación de la edición especial de la revista Bulletin of Marine Science (BMS), titulada “Bojeo a Cuba: Condición actual de los arrecifes de coral someros de Cuba”, informaron a la Agencia Cubana de Noticias especialistas de la institución cienfueguera.
Añadieron que los asistentes conocieron además la “Hoja de ruta para la conservación, manejo y uso sostenible de los arrecifes de coral en Cuba” y debatieron cómo llevarla a la práctica y también hicieron recomendaciones para un tratamiento sostenible desde los ámbitos local, regional y nacional,
Llamaron la atención sobre que sus participantes conocieron de cerca los resultados científicos del bojeo y las herramientas disponibles para mitigar los impactos de las amenazas a la salud del ecosistema y mantener sus logros e, incluso, que recomendaran e identificaran acciones y alternativas específicas en su ámbito de influencia.
Aquella travesía ocurrió en 2023 a lo largo de más de tres mil 600 kilómetros de navegación y mediante un enfoque multivariado e integrado, logró vincular variables físicas y químicas del océano, comunidades bentónicas, abundancia de peces e indicadores de uso y presión humana a escala nacional.
Los resultados confirman que los arrecifes cubanos no funcionan de manera aislada, sino como un mosaico de sistemas interconectados organizados en un gradiente de accesibilidad, influencia costera e impacto antropogénico.
Entre las conclusiones fundamentales del estudio, figuraron la identificación de un gradiente ambiental dominante que organiza la estructura del fondo marino.
En los arrecifes mejor conservados, prevalecen elevadas coberturas de coral vivo y mayor abundancia de colonias, mientras que las zonas expuestas a mayor presión humana muestran signos de degradación representados por el dominio de macroalgas, aumento de enfermedades y mayor mortalidad coralina.
Los análisis revelaron que la biomasa de peces responde de forma diferenciada según las características del grupo, pues las de tamaño pequeño, mediano y los herbívoros están fuertemente vinculados a la complejidad y condición del hábitat bentónico.
Por el contrario, los grandes peces depredadores dependen directamente de factores humanos, respondiendo de manera positiva a la efectividad de las regulaciones y negativamente a la intensidad pesquera.
Otro hallazgo crucial radica en la influencia del régimen oceanográfico regional, donde parámetros como la temperatura superficial del mar, la energía del oleaje y los sólidos disueltos interactúan con las presiones locales para definir las condiciones de desarrollo del bentos.
Semejante interacción demuestra que la variabilidad ambiental costera y el uso humano deben analizarse como un sistema integrado y no como factores independientes.
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