Robo Craft, proyecto guantanamero que impulsa el talento infantil (+Fotos)

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ACN - Cuba
Dianelis Díaz Bueno Fotos de la autora
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05 Marzo 2026

 El pabellón más dinámico de la más reciente edición de la feria expositiva Guantánamo Innova no estuvo a cargo de una empresa, sino de alrededor de ocho adolescentes y niños que con energía contagiosa invitaban al público a conocer los equipos creados en el proyecto Robo Craft.

   En primera línea, con la seguridad de quien parece un profesor, pero con las diminutas manos de quien cursa sexto grado, estaba Raismel Miguel Hernández Pozo, de solo 10 años, que explicaba el funcionamiento de los prototipos y con entusiasmo presentó un robot que mediante un sensor ultrasónico y una placa de Arduino, jugaba piedra papel o tijera.

   Este pequeño, que ya tiene claro que quiere ser ingeniero electrónico, explica que todo lo que vea delante de él, la placa lo emite como señal para que empiece a jugar. “Lo que es un poco tramposo”, dice con una sonrisa pícara mientras sus manos acompañan la travesura mecánica.

   Junto a él, Michael Largarita de Armas, de octavo grado, presentaba un medidor de agua con alarma temporizadora, un dispositivo práctico nacido de observar problemas cotidianos, "como cuando un tanque se desborda y te puede avisar con sonidos", señala.

   Cerca, un robot inspirado en R2-D2, de la película "La guerra de las galaxias", hecho con materiales reciclados, reaccionaba al movimiento y emitía sonidos, y también el embot, un carrito autónomo que esquivaba obstáculos con elegancia algorítmica. "Estos equipos los creamos entre todos", dicen ambos.

   Detrás de esa iniciativa se encuentra Orlando Fernández Cantalapiedra, profesor y apasionado de la electrónica, formado en los Joven Club desde 1998, el cual contó a la Agencia Cubana de Noticias que hace dos años comenzó un taller de electrónica en el Instituto Politécnico José Maceo Grajales, semilla de lo que hoy es Robo Craft.

   "La idea creció y cambió hasta incorporar la robótica. Trabajamos con la plataforma Arduino, un procesador que permite diseñar, crear, programar, y se ajusta a cualquier nivel, desde niños hasta profesionales", explicó Fernández y destaca que cuentan con 12 Arduinos donados, y en total ya tienen 18 procesadores que también incluyen Black Berry, con lo que han podido dar vida a equipos pequeños.

   Narra que captó la atención de los menores hace casi dos meses a través de una convocatoria en las escuelas, y a las que algunos profesores introdujeron a los niños que consideraban con potencial.

   Ahora cuentan con 33 de ellos desde cuarto grado hasta politécnico, y proceden de centros como el seminternado Aguedo Morales, la primaria Luis Rustán y las secundarias básicas Pedro Pablo Rivera, Rafael Orejón, Pedro A. Pérez, entre otras.

   "En poco tiempo mira como ellos han avanzado -muestra la mesa expositiva- porque les motiva, les gusta", lo que más señala es que quieren que las personas se tomen en serio el proyecto, que otros lo vean, lo apadrinen y ayuden "porque todavía hay muchos infantes en la calle que no hemos logrado captar, que tienen un talento increíble como los que están aquí, son capaces de hacer y de crear", destacó.

   La iniciativa se lanzó recientemente y sesiona todos los sábados en el Palacio de Computación de Guantánamo, en el cual estudian diferentes materias que integran la robótica como la electrónica, la programación, la mecatrónica, explicó la especialista de Joven Club Mirelda Pérez Bueno, también fundadora del proyecto, el cual piensan llevar a más escuelas y aumentarlo.

   El proyecto deviene colaboración entre Educación, los Joven Club y la Universidad del guaso, su importancia fundamental, como refiere Fernández Cantalapiedra, radica en entender que el desarrollo de un país depende de priorizar la electrónica, la informatización y la robótica.

   "Estas áreas son claves para el progreso, tal como demostró la India al convertirse en potencia tecnológica tras volcarse al desarrollo de software", indica Fernández.

   La estrategia se centra en trabajar desde la base, formar a los infantes desde edades tempranas, y seguir el modelo de países como Japón y China, como destacó.

   "El objetivo es crear futuros talentos, orientarlos y permitirles adquirir habilidades avanzadas desde ahora, de hecho, los proyectos que desarrollan estos jóvenes son de un nivel comparable al de trabajos universitarios de grado, lo cual subraya la relevancia de esta iniciativa para formar a los profesionales del mañana", enfatizó.

   Esto se materializó con los logros del año anterior, cuando los dos integrantes del politécnico obtuvieron el primer lugar en el evento de Sociedades Científicas en este propio territorio oriental clasificaron para la etapa nacional en Bayamo, participaron con proyectos sobre energía renovable y regresaron con un reconocimiento relevante para Guantánamo en el ámbito de la Educación.

   Uno de ellos, Amner Rodríguez Díaz, estudiante de electrónica del IPI José Marcelino Maceo Grajales, que muestra un pequeño molino y paneles solares que están en proceso, señaló que, si bien le gusta la electrónica, se siente especialmente motivado por la línea de energía renovable, por considerarla más práctica y necesaria en los difíciles momentos que atraviesa Cuba.

   Mientras el bloqueo económico, comercial y financiero impone límites, todos los sábados en el Palacio de Computación de Guantánamo, 33 pares de manos aprenden a superar ese obstáculo, con curiosidad infantil, guiados por mentores y en busca de respaldo de alianzas, para transformarlas en soluciones tecnológicas tangibles y, potencialmente, en vocaciones para el desarrollo local territorial. (Dianelis Díaz Bueno, ACN)


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