Esta es la historia de un colectivo que no se da por vencido cuando se trata de salvar vidas, por muy difíciles que sean las condiciones. Las repercusiones de una política de asfixia energética contra un pequeño país, reforzada con una crueldad sin límites en los últimos meses, representa una amenaza existencial a varios enfermos.
Con reajustes y sorteando las dificultades impuestas por el bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno estadounidense hacia Cuba, fundamentalmente la carencia de combustibles, el Hospital Provincial General Docente Capitán Roberto Rodríguez Fernández, en la ciudad de Morón, mantiene el tratamiento de hemodiálisis.
Tal servicio en el centro asistencial avileño actualmente lo reciben 60 pacientes con insuficiencia renal crónica, que residen en las zonas norte y central de la provincia.

El doctor Julio Antonio Díaz Agramonte, director general de la referida institución de Salud Pública, denunció el impacto negativo y la crueldad de la política de la administración de Trump contra la mayor de Las Antillas, cuyo recrudecimiento en fecha reciente complejiza la atención a personas bajo régimen de hemodiálisis.
En la actual coyuntura energética el déficit de concentrado de hemodiálisis para preservar el ciclo del tratamiento constituye una de las preocupaciones esenciales, cuya solución depende de la disponibilidad de combustible para transportar, desde Santiago de Cuba, los bidones de 20 litros con esa sustancia, explicó.

Argumentó que en ocasiones esa solución está disponible, sin embargo, carecen de condiciones para el trasiego, lo que ha afectado la regularidad en la asistencia médica, o sea, incumplen los ciclos de purificación de la sangre realizada tres veces por semana.
Díaz Agramonte rememoró que en fecha reciente autoridades del sector se vieron en la obligación de redistribuir ese medicamento y llegó a Morón, en bolsas de 4.5 litros, proveniente de La Habana, pues fue lo más factible, luego de dos días sin prestarse tal prestación médica. Ello atentó contra el bienestar de los enfermos.
Tales circunstancias han conllevado a modificar el régimen del proceder, con sesiones previstas para cuatro horas; sin embargo, en la actualidad se restringió a tres, con la finalidad de hacer una distribución más equitativa de los recursos disponibles entre todos los pacientes, principalmente el concentrado de hemodiálisis.

El doctor Julio Antonio afirmó que poseen el resto de los medicamentos e insumos, incluso las soluciones desinfectantes empleadas para la limpieza de los equipos médicos reconocidos como riñones artificiales.
Con 10 años de labor ininterrumpida en el Servicio de Nefrología, donde se encuentra actualmente frente al área de Enfermería, Carlos Miguel Pardo Mazorra confirmó las dificultades con el concentrado de hemodiálisis.
Asimismo, el galeno aludió al empeño de un equipo conformado por 19 enfermeros, cuatro especialistas, seis residentes y la jefa del servicio, quienes procuran una atención de calidad, a pesar de las carencias.
Los 36 pacientes que residen en lugares distantes del hospital reciben su tratamiento los lunes, miércoles y viernes, para lo cual 20 se encuentran ingresados y el resto permanece en viviendas de familiares y amigos.

Mientras, los 24 enfermos pertenecientes al municipio Morón son trasladados en su mayoría en triciclos eléctricos y reciben atención los martes, jueves y sábado.
En el caso de los internados, cuando concluye el proceso los viernes retornan a sus casas en los taxis que usualmente los transportan; si la falta de combustible se agudiza pudieran permanecer hospitalizados hasta 15 días o un mes, según precisiones de la dirección del hospital.
El colectivo de la institución médica, empeñado en hacer más llevadera la estancia de los pacientes, acondicionaron una sala de ingresos y priorizan la alimentación.
Grupos de ayuda solidaria, micro, pequeñas y medianas empresas, y proyectos de desarrollo local realizan donativos de alimentos y productos de aseo personal, para mejorar las prestaciones a los enfermos, gesto que agradecen y también desde los médicos del centro asistencial.

La joven doctora Carla María Echemendía Ruiz, especialista de Primer Grado en Nefrología, comentó que interactúan constantemente con los pacientes hospitalizados, tanto en la sala de ingresos como en el local donde se efectúan las hemodiálisis, lo que permite conocer su estado de salud física y emocional para brindarles toda la asistencia necesaria.
Elia Rosa González Manso, residente en la comunidad Los Perros, en el municipio de Chambas, recibe este tratamiento en Morón desde hace cuatro años y da fe de la calidad del servicio y la atención esmerada del personal, pese a las limitaciones materiales que conllevaron a la reducción de los tratamientos de cuatro a tres horas y las dificultades con el arribo de medicamentos.
Agradeció al personal médico y de enfermería, además de expresar su gratitud a las personas que han ofrecido ayuda solidaria para mejorar la atención de los pacientes de hemodiálisis, quienes deben cumplir una dieta médica.
A esos criterios se suma el también chambero Dorlys Borges Moreira, preocupado por la rebaja del tiempo de tratamiento y la inestabilidad en el abasto de medicamentos para mantener los ciclos de tratamiento. Ello tiene un impacto negativo en la salud y el bienestar de los aquejados, por tanto, considera deben incrementarse las gestiones para solucionar esos problemas.
Del propio municipio, Heriberto Valdivia Bravo vive esta como una nueva experiencia, al no estar adaptado a la hospitalización, y valora que son buenas las condiciones de la sala de ingreso, la alimentación y el trato.
A pesar de eso, Heriberto se siente inconforme por la falta de recursos para cumplir el tratamiento de forma adecuada, aun cuando conoce las causas de las carencias y sabe de los esfuerzos del sistema de salud cubano para mantener el servicio en condiciones adversas.
Preocupado, pero agradecido por todo el esfuerzo, expresó que si tuviera que dar una evaluación integral sería positiva, porque la Dirección del hospital se esmera para proveer las mejores condiciones, con el objetivo de lograr la salud física y emocional en los pacientes, lo cual ayuda a vencer el distanciamiento del hogar y la familia, pero sobre todo a conservar las esperanzas.


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