Los santos protectores de Fidel Castro

Cien años con Fidel

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ACN - Cuba
Guilian Cruz López I Fotos: Juan Pablo Carreras
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13 Agosto 2026

   Fidel Castro dijo no saber qué santo lo protegía, pero atildado como el caballo y en su ejercicio como abogado en defensa de los desprotegidos, dos santos parecen unidos por el destino al líder histórico de la Revolución cubana.

   La historia del santo que protegió a Fidel y las creencias familiares se resumen en fragmentos conectados a través de sus propias palabras, recogidas en entrevistas con Ignacio Ramonet y Frei Betto a lo largo de su vida.

   Me llaman Fidel no porque fuera pensado, analizado o porque aquel nombre le gustara a mi familia, sino porque había un hombre, amigo de mi padre, millonario muy cercano a la familia y quien le prestaba dinero cobrando intereses no muy bajos, reveló a Ramonet.

   Aquel señor iba a ser mi padrino y se llamaba Fidel Pino Santos. Nunca me sentí infeliz por tener ese nombre, pero no puedo sentirme orgulloso de su origen. Estoy completamente de acuerdo con mi apelativo, por la fidelidad y por la fe. Unos tienen una fe religiosa y otros otra, pero sí he sido un hombre de fe, confianza y optimismo, añadió.

   Una costumbre muy arraigada en gran parte de la población cubana, y más si descendía de españoles y vivía en el campo, era poner al niño o niña el nombre que aparecía en el santoral del almanaque el día en que nacía, explicó a Betto.

   A mí me llamaban judío y no sabía por qué, no sabía lo que era ser judío, pero me lo decían con una connotación peyorativa, como una condición bochornosa, por el hecho de no estar bautizado, y yo no tenía ninguna culpa de eso. Pienso que el calificativo tenía que ver con prejuicios religiosos, antisemitas e históricos, subrayó en la misma conversación.

   Allí donde nací no había ni siquiera una pequeña capilla. Una vez al año iba algún cura en época de bautizos. El lugar donde vivía pertenecía a un municipio llamado Mayarí y llegaba un sacerdote de la capital municipal, a 36 kilómetros de distancia por el camino real, precisó ante Betto.

   Pasaron los años esperando que coincidiéramos el señor millonario, el cura y yo. Como yo estaba en la escuela y mi padrino rico no acababa de aparecer por ninguna parte ni se efectuaba la ceremonia de bautizo, y era judío, había que buscar una solución, retomó con Ramonet.

   A los ocho años me bautizaron en la ciudad de Santiago de Cuba, mis padrinos fueron el Cónsul de Haití de aquella provincia, Luis Hibert, y su esposa, hermana de mi maestra de piano, agregó.

   Nací el día de San Hipólito Casiano, pero recuerdo que de muchacho mis padres me decían que el 24 de abril era mi santo y en el almanaque aparece San Fidel de Sigmaringen, mi patrón, quien me ha protegido contra todos los planes de la CIA, afirmó.

   Aquellos campesinos tenían todo tipo de creencias y, sin saberlo, pusieron al niño Fidel en manos de dos santos que guiaron su camino. San Fidel de Sigmaringen fue un abogado que asumía gratuitamente la defensa de los humildes y mereció el apelativo de abogado de los pobres, mientras San Hipólito Casiano es el protector de los caballos.


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