La visión de un joven universitario ante el pretexto de amenaza

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ACN - Cuba
Henry Omar Pérez
1227
03 Febrero 2026

  En medio de un escenario marcado por la asfixia económica y las tensiones políticas, la voz de un joven cubano se convierte en testimonio de resistencia.

   Cristian Lorenzo Jiménez Sánchez, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa, ofrece criterios sobre las recientes medidas adoptadas por la administración Trump y el recrudecimiento del bloqueo.

--¿Cómo puede ser Cuba una amenaza para Estados Unidos, si no posee bases militares en el extranjero ni despliega tropas fuera de sus límites?

   La isla carece de bases militares fuera de sus fronteras y de ejércitos desplegados en otros países. La doctrina militar se centra en la defensa y la soberanía del territorio nacional, con excepciones históricas de solidaridad internacional, como la participación de más de 300 mil cubanos en Angola entre 1975 y 1991.

   Aquella misión apoyó la lucha contra el apartheid sudafricano, un régimen de segregación racial que negaba derechos básicos a la mayoría negra. Ninguno de esos episodios buscó ocupar tierras ni usurpar recursos.

   La política exterior se sostiene en la soberanía y la solidaridad en espacios multilaterales, nunca en la expansión militar. La “amenaza” percibida por Estados Unidos se ubica en el plano ideológico: un modelo independiente que desafía la Doctrina Monroe, formulada en 1823 para justificar la hegemonía estadounidense en América.

--¿Qué peligro real representa un país pequeño, con recursos limitados, frente a la mayor potencia económica y militar del planeta?

   En términos militares o estratégicos, ninguno. La cercanía geográfica tampoco constituye riesgo, pues la nación no tiene  intenciones de agresión.

   El peligro atribuido se reduce a lo simbólico: la demostración de que, incluso con recursos escasos, es posible resistir y construir un proyecto social alternativo. Ese ejemplo contradice la narrativa estadounidense de que no existe otro camino fuera del capitalismo neoliberal.

--¿No es más cierto que Cuba ha enviado médicos, maestros y solidaridad, en lugar de armas o guerras?

   El envío solidario de brigadas médicas, alfabetizadores y profesionales de la salud hacia decenas de países constituye evidencia de la vocación solidaria nacional, desde África hasta América Latina, la presencia cubana se asocia con cooperación y ayuda humanitaria, nunca con intervención militar.

--¿Cómo puede considerarse una amenaza un pueblo que, pese al bloqueo, se ha dedicado a la educación, la salud y la cultura como pilares de su desarrollo?

   La educación gratuita, la salud universal y la promoción cultural se consolidan como conquistas principales del pueblo cubano, todo ello bajo presiones económicas que se intensifican con la persecución destinada a disuadir socios comerciales y a limitar la capacidad del Estado para sostener sus instituciones.

--¿No resulta contradictorio que EE. UU., con miles de armas nucleares y un presupuesto militar descomunal, tema a un territorio que apenas lucha por sobrevivir y defender su soberanía?

   La contradicción resulta evidente, Washington, con el arsenal más grande del planeta y un gasto militar superior al de muchos países juntos, declara problemas de seguridad frente a un pequeño territorio sin armas nucleares ni flotas de guerra.

   El verdadero temor se ubica en el impacto propagandístico y geopolítico de un proyecto social opuesto al capitalismo desenfrenado, a menos de 90 millas, la amenaza no proviene de ejércitos ni de armas, sino de la persistencia de una idea alternativa.

   Cuba no representa amenaza alguna para ningún país, mucho menos para la potencia más fuerte del mundo. La isla merece soberanía y respeto a sus derechos como nación independiente; su destino pertenece a los cubanos, no a oligarcas angloamericanos.

   Para Cristian Lorenzo Jiménez Sánchez, las nuevas generaciones asumen el reto de enfrentar las consecuencias del bloqueo y de defender la dignidad nacional, conscientes de que la verdadera disputa no es militar, sino ideológica: la existencia de un modelo alternativo que insiste en resistir y construir desde la justicia social.