La Habana apuesta por la moda circular

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ACN - Cuba
Alejandro Torres Ramos | Fotos: tomadas de internet
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18 Septiembre 2026

  En Cuba la reutilización de la ropa ha sido tradición durante años, pero hoy es más que eso; porque las prendas recicladas dejaron de ser —por lo menos en la capital— una simple estrategia de supervivencia para convertirse en un fenómeno cultural y comercial que gana terreno entre los jóvenes y no tan jóvenes.

   Tiendas como Copertoga lideran un movimiento que combina precios bajos, conciencia ambiental y creatividad local, en un contexto donde la industria textil global genera hasta 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

   Ignacio Carmona Piñero, Nachy, director de la sección de textiles de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, quien, además, es diseñador y artesano, asegura que en La Habana podemos ver como una necesidad la reutilización de piezas de ropa y tejidos, debido las carencias de materiales.

   Sin embargo, aclara Nachy, en cualquier parte del mundo la reparación de ropa o la customización —hacer sobre lo ya hecho— tiene un valor artesanal y una importancia impresionante, ya que consigues que ninguna pieza te quede igual a otra.

   El creador, pionero en la reutilización de ropa desde los años 90, afirma que cada día se hace más inminente la reutilización de materiales y tejidos, en primer lugar, por el alto costo de estos en el mercado mundial; y en segundo, porque, más que una moda, también contribuye al tema ecológico por el solo hecho de reutilizar.

   Los números respaldan la relevancia ambiental de estas prácticas, por ejemplo, la producción global de fibras alcanzó 132 millones de toneladas en 2025, el equivalente a cuatro toneladas producidas cada segundo.

   Tengamos en cuenta, igualmente, que solo el sector textil consume unos 215 billones de litros de agua al año y es responsable de aproximadamente el 10 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

   Se le suma que alrededor del 85 por ciento de todos los textiles se desechan cada año, y el equivalente a un camión de basura lleno de esas fibras se quema o se entierra cada segundo.

   De ahí que cada prenda que se reutiliza o transforma en La Habana, representa una reducción directa en la demanda de fabricación nueva y, por tanto, una disminución en el consumo de agua, energía y recursos naturales asociados a la producción textil.

   A pesar del auge, persisten tensiones, investigaciones académicas las cuales señalan que, en la percepción de los jóvenes habaneros, comprar en tiendas de reciclaje todavía se considera una opción económicamente "inferior".

   No obstante, el movimiento avanza, la moda circular no constituye una tendencia importada: es una respuesta local con impacto global.


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