La bomba de calor textil que ahorra energía y desafía al bloqueo (+ Fotos)

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ACN - Cuba
Y. Crecencio Galañena León | Fotos: cortesía de los entrevistados
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02 Enero 2026

   En una apuesta por la soberanía tecnológica, la Empresa Textil Desembarco del Granma de Villa Clara se convirtió en la primera fábrica de Cuba en instalar un sistema de bomba de calor industrial de alta temperatura mediante el cual se reduce la dependencia de combustibles fósiles, ahorra divisas y mitiga el impacto ambiental.

Innovación con doble beneficio

   El sistema, compuesto por seis equipos de alta eficiencia, funciona con un principio inteligente de doble aprovechamiento. Por un lado, extrae calor del aire ambiente para calentar agua a más de 90 grados Celsius, un proceso vital para el blanqueo de los tejidos de hilo y gasa quirúrgica que allí se producen.  

   Simultáneamente, genera aire frío que se emplea para climatizar la sala de terminado, mejorando las condiciones laborales.

   «Esta tecnología demuestra que es viable sustituir combustibles fósiles incluso en procesos industriales que demandan calor intenso», declaró en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias Manuel Alejandro Rubio Rodríguez, director del Centro de Estudios Energéticos y Tecnologías Ambientales (CETA) de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV).

   Este salto tecnológico, dijo, no es una adaptación foránea, sino una solución de ingeniería conceptual desarrollada específicamente para las necesidades y el contexto energético de la industria cubana.

   La integración al proceso productivo requirió además la instalación de bombas hidráulicas de circulación y un tanque de almacenamiento térmico presurizado, que aseguran un suministro constante y eficiente de agua caliente a la línea de blanqueo.   

   Este diseño preciso evita que el calor se disipe inútilmente y lo revaloriza dentro del propio ciclo fabril.

   La puesta en marcha de este sistema sustituye de manera directa la quema de fueloil, un combustible fósil costoso y contaminante, para el calentamiento del agua.

   Asimismo, el aire frío producido permite prescindir del consumo eléctrico de los ventiladores del antiguo sistema de climatización, que se encontraba fuera de servicio, aseguró el funcionario.

   Esta doble sustitución representa un cambio de paradigma en la gestión energética industrial dentro del país, mostrando un camino claro hacia la eficiencia.

Una alianza estratégica que materializa el ahorro

   Este proyecto es fruto de una colaboración ejemplar entre la academia, el Estado y la cooperación internacional.

   La ingeniería conceptual y el desarrollo científico corrieron a cargo del CETA, centro de investigación con más de tres décadas de experiencia en eficiencia energética. La ejecución y el impulso institucional contaron con el liderazgo de la Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía (Onure).

   El respaldo financiero y técnico provino de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y la Unión Europea.

   María de los Ángeles García Hernández, directora técnica de la textilera, destacó que esta convergencia de voluntades fue fundamental.

   «La integración de todos estos actores permitió materializar una solución a la medida de nuestra industria. Para nosotros, la eficiencia energética no es un gasto, es una estrategia de sostenibilidad y reducción de costos que impacta positivamente en los resultados económicos», explicó.

   Su testimonio subraya el compromiso de la empresa con una gestión moderna y responsable.

   Los beneficios económicos de esta alianza, constató, son concretos y medibles. La implementación genera ahorros netos estimados en 579 mil pesos anuales para la empresa, y mejoró su competitividad.

   Para la economía nacional, el proyecto significa un ahorro en divisas de 39,8 mil dólares al año, al reducir la necesidad de importar fueloil. Además, el periodo de recuperación de la inversión es de apenas 3,76 años, un indicador de alta rentabilidad.

   Estos números traducen en hechos el valor de la innovación aplicada.

Un faro de soberanía frente a la adversidad y el bloqueo

   El proyecto consolida el liderazgo de Villa Clara en la transición energética nacional. Armando Hernández Pedroso, director de la Onure en el territorio, contextualizó el logro: «Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos de una provincia que hoy supera los cinco mil megavatios pico de capacidad instalada en fuentes renovables.

   “Es un ejemplo vivo de cómo la gestión inteligente de la energía, apoyada en la ciencia, puede transformar la industria”.

   La textilera forma parte de una red de aprendizaje provincial que, desde 2021, implementa sistemas de gestión energética bajo la norma internacional ISO 50001.
   Para los ciudadanos, estas soluciones técnicas representan un rayo de esperanza práctica frente a desafíos cotidianos.

   «Proyectos como este son vitales. Nos muestran que, con ingenio y ciencia propia, podemos enfrentar el bloqueo impuesto por los Estados Unidos y el déficit energético que tanto afecta nuestra vida diaria.

   Cada kilovatio que se ahorra o genera de forma limpia es un paso hacia una mayor independencia», comentó Roberto Fernández Linares, residente del reparto Escambray en Santa Clara.

   Su declaración refleja la conexión directa entre la innovación industrial y el bienestar de la comunidad.

   La Empresa Textil Desembarco del Granma, fundada en 1979, es un símbolo de la industria nacional.

   Como único combinado de ciclo completo en Cuba para la producción de hilo de coser y gasa quirúrgica con tejido a crochet, su historia está ligada al desarrollo del país.

   Hoy, esta innovación con bomba de calor reafirma su vocación de vanguardia. Demuestra, de manera tangible, que la unión estratégica entre la universidad y el sector productivo es el camino más seguro para construir una industria eficiente, soberana y sostenible, capaz de sortear obstáculos externos y encarar el futuro con recursos propios.