La IV Liga Élite del Béisbol Cubano contará con una nueva incorporación en el equipo de los Cazadores de Artemisa: Joselián Cejas, coach de banca de los Vegueros de Pinar del Río.
Yulieski González, director de los Cazadores, solicitó los servicios de Cejas, a quien, con su seriedad, humildad y dedicación, lo consideran uno de los entrenadores más comprometidos del béisbol cubano.
Esta oportunidad, recibida con gratitud y responsabilidad, será una nueva etapa para el técnico pinareño, que se unirá al colectivo de Artemisa con el mismo compromiso que lo caracteriza.
"Es un oxígeno para mí", aseguró en exclusiva con la Agencia Cubana de Noticias, agradecido por la confianza depositada en su trabajo.
Con una carrera marcada por el esfuerzo y la constancia, Cejas es un hombre que ha dedicado su vida al béisbol, un deporte que desde su niñez se convirtió en su razón de ser.
Su historia comienza en Río Feo, un pequeño y humilde barrio situado a ocho kilómetros de la ciudad de Pinar del Río, un lugar donde la pelota constituye más que una tradición, una forma de vida.
En ese rincón del mundo, respiró béisbol desde su primer aliento. "En mi barrio, este deporte no es solo un juego, es un sentimiento. Allí se respira béisbol a cada paso", recuerda.
Entre los campos y los peloteros que marcaron su infancia, Cejas forjó su pasión por esta disciplina, guiado por su padre, quien no solo lo llevó al estadio desde niño, sino que le enseñó a entenderla como un arte, una ciencia que va más allá de la simple acción de jugar.
Desde los siete años, comenzó a practicarlo, a aprender los fundamentos del juego bajo la tutela de entrenadores como Ciprián Padrón y Alexis Madera, figuras clave en su formación.
A lo largo de su carrera como pelotero, no solo alcanzó logros deportivos en categorías provinciales y nacionales, sino que también vivió la presión de los grandes torneos, al enfrentar a rivales de alto nivel.
Sin embargo, su camino como jugador se vio truncado a los 24 años por una lesión en el hombro, que lo apartó de los terrenos de juego. A partir de ahí, empezó su transición hacia el entrenamiento, en el que encontró una nueva vocación.
"Mi carrera como atleta terminó, pero mi amor por el béisbol nunca se apagó", afirma con determinación.
Su ascenso como preparador no fue un camino fácil, pero su dedicación al aprendizaje constante lo ha llevado a convertirse en uno de los entrenadores más respetados de la Serie Nacional.
Licenciado en Ciencias de la Cultura Física, Cejas además de formarse académicamente, ha buscado perfeccionarse en la práctica diaria del béisbol.
"He pasado cursos, postgrados, y aunque tuve que postergar un doctorado, nunca dejo de aprender", comenta.
Su filosofía de entrenamiento se basa en la mejora continua y en la importancia de la disciplina, valores que imparte con pasión a sus jugadores.
"El béisbol es un deporte muy complejo, pero también es un sentimiento. A través de la práctica diaria, el trabajo duro y la dedicación, se pueden lograr grandes cosas", asegura.
La oportunidad de trabajar con los Cazadores de Artemisa llega como un desafío importante en su carrera. Aunque nunca ha sido convocado a una selección nacional, Cejas sigue firme en su propósito de seguir aprendiendo y creciendo como entrenador.
"Mi misión apunta a seguir mejorando, aportar lo que pueda y aprender de todos los que me rodean. Agradezco la oportunidad de ser parte de este gran colectivo, y mi objetivo es ser uno más de ellos", asegura con humildad.
Para él, cada equipo es una familia, y en este nuevo capítulo con los Cazadores, se compromete a aportar todo su esfuerzo y dedicación, pero más allá de los logros y las oportunidades, lo que realmente define a este técnico resulta su lado humano.
En un deporte tan competitivo y de alto rendimiento como el béisbol, su capacidad para conectar con los jugadores y con los aficionados ha sido clave en su éxito. Su carácter afable, su disposición para escuchar y cercanía con los fanáticos lo han convertido en una figura querida tanto en Pinar del Río como en otras partes de Cuba.
"La relación con los aficionados es algo fundamental. Siempre trato de sacar un tiempo para responder a sus mensajes y agradecerles el apoyo", señala con humildad.
Cejas reconoce que el béisbol no solo se juega en el campo, sino también en los corazones de los que lo siguen con pasión y devoción.
El vínculo que tiene con los Vegueros es especial. Para él, ese equipo no es solo un club, es su familia. "Pinar del Río ha sido todo para mí. Estoy muy orgulloso de vestir el traje de los Vegueros. Es un sentimiento que te llega al alma", expresa con emoción.
A lo largo de los años, ha trabajado al lado de Alexander Urquiola, un mentor que le ha enseñado lecciones valiosas tanto dentro como fuera del terreno.
"Su papá Alfonso ha sido también como un padre para mí. He aprendido mucho de él y de su experiencia", comenta.
Aunque en varias ocasiones ha tenido que asumir la dirección del conjunto, siempre ha contado con la confianza y el apoyo de los jugadores.
"Cuando me ha tocado estar al frente, he contado con la empatía y el compromiso de los muchachos. Ellos siempre me han respondido, y eso es lo más importante", afirma.
Con su llegada a los Cazadores de Artemisa, Cejas comienza una nueva etapa en su carrera, pero siempre con la mirada puesta en su regreso a los Vegueros.
"Una vez termine la Liga Élite, regresaré a Pinar del Río, donde mi corazón siempre estará", asegura.
Su sueño sigue siendo el mismo: ser campeón con los Vegueros y vestir algún día el uniforme del equipo Cuba, pero mientras tanto, continuará trabajando con la misma pasión que lo ha caracterizado durante toda su carrera.
Así es Joselián Cejas, un hombre de béisbol, un entrenador humilde, un ser humano comprometido con su pasión y con su gente.
Un hombre que, sin importar el equipo al que pertenezca, siempre dará lo mejor de sí mismo, porque para él, el béisbol no es solo un deporte, es un sentimiento que vive en el corazón de cada cubano.
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