Las Tunas, 8 jul (ACN) En los finales de los juegos, justo en los instantes donde las tensiones se adueñan de cada resquicio del estadio, Yunier Batista se subió una y otra vez a la lomita de los suspiros para despejarle el camino a Industriales hasta alcanzar la corona en la IV Liga Élite del Béisbol Cubano, luego de 16 años sin gozar de júbilo entre el azul de la capital.
Para el cerrador avileño el torneo de la aristocracia en la “pelota” criolla le queda a la medida, a tal punto de convertirse en pieza fundamental para el tránsito hacia la gloria de sus equipos, los Tigres de Ciego de Ávila, dirigidos por el fallecido Danny Miranda, y ahora los Leones de Guillermo Carmona, con los cuales destacó por encima del resto en la postemporada para merecer así el galardón de Jugador Más Valioso.
Más allá del premio me quedo con la oportunidad de compartir terreno con excelentes atletas, lo hice el año pasado con Dennis Laza y Frederich Cepeda, quien terminó como MVP el año anterior, y en esta ocasión lo disfruté con todo este grupo, declaró en exclusiva el serpentinero para la Agencia Cubana de Noticias.
Con 22 relevos Batista transitó 41 innings durante la campaña en general, en la que sumó 13 salvamentos, además de un promedio de efectividad de 3,29; números que denotan la capacidad de dominio sobre los rivales y cuán fiable resulta en las postrimerías, a pesar de disponer estadías prolongadas en múltiples casos, por las exigencias propias de cada choque.
Siempre voy a entregarlo todo y que sea lo que Dios quiera, a veces cuando lanzo tres innings voy con la misma mentalidad como si se tratara de uno solo, admitió.
Mientras los logros le acompañan vale echarle un vistazo al sacrificio previo porque cada ponche o cero colgado en la pizarra suponen un esfuerzo de antemano al entregarse de lleno en la etapa de preparación.
Al principio me incorporé un poco tarde al entrenamiento porque no había información sobre el desarrollo del evento y me había quedado en casa descansando, de ahí me incorporé a Industriales y junto con ellos comencé mi acondicionamiento, con el pensamiento de llegar en plenitud de forma al tramo importante, dijo el joven de 25 años quien procura ampliar dichas también con la selección nacional.
El vestir el uniforme de las cuatro letras bien podría emerger como colofón a otra contienda de méritos para Yunier Batista, un apagafuegos de contrastada valía en los clásicos domésticos que aspira a abrirse camino en el ámbito internacional, a razón de talento y esa virtud de encontrar sus mejores lances cuando los nervios campean en el diamante.
© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
