La Maestra Internacional Roxangel Obregón, de 23 años, representa a Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026.
En esta entrevista, la joven villaclareña habla de sus inicios, los desafíos de su carrera y la madurez que le ha dado el ajedrez.
— ¿Cómo fue tu infancia?
Super bien. Siempre jugaba con mis amigos del barrio y mis primos Los Paquicos a los escondidos. Mi mamá me regañaba porque era una lima para los zapatos, afirma entre risas.
— ¿Dónde comenzó tu relación con el ajedrez?
El ajedrez llegó a mí a los cinco años. Cerca de mi casa, en una escuela donde trabajaba mi mamá, los alumnos jugaban este deporte.
— ¿Qué te motivó a ser ajedrecista?
No lo sé con certeza. Tuve varios sueños: chef, doctora —veo muchas temporadas de Anatomía de Grey—, pero el ajedrez fue y es la mejor apuesta. En él encontré un mundo de estrategia e imaginación, y pasó de ser un juego a una competencia de alto nivel.

— ¿Quién fue tu ídolo en la disciplina?
Mi gran referente fue Judith Polgar.
— Eres de Falcón, un pueblo alejado de Santa Clara. ¿Te afectó esa distancia?
Sí, bastante. La mayoría de los torneos en la urbe santaclareña se efectuaban por la tarde. Tenía que salir corriendo para la parada y hacerles señas a los carros para ver si iban para Falcón. Recuerdo los días de lluvia y los momentos sin transporte. Pero aquí estoy, con el apoyo inmenso de mis padres, y no me arrepiento de ser de un pueblito a 22 kilómetros de la capital provincial. Son mi familia.
— ¿Por qué estudias Licenciatura en Cultura Física y no una carrera más "típica" de un ajedrecista, como Matemáticas?
Opté por Cultura Física porque iban a entender que el deporte es mi primera opción. Los profesores me acogieron muy bien y este año ya me gradúo.
— ¿Consideras que tu carrera es infravalorada?
No. Siempre estaré a favor de aprender. Nunca una carrera es infravalorada; cada uno le da la utilidad necesaria para su vida.
— Santa Clara es una ciudad donde practican mucho ajedrez. ¿Te ayudó esto de alguna forma?
Sí claro. Santa Clara es ajedrez en vena. Participar en esos eventos me hizo ser muy competitiva.
— Los ajedrecistas en Cuba deben de presentarse a la mayor cantidad de encuentros posibles que le permitan aumentar sus puntos ELO. Muchos de estos tienen que hacerlo por su cuenta. ¿Cómo logras sumar todos esos puntos?
Hace unos años había más lides nacionales que permitían aumentar los puntos. En la actualidad no. Tengo que buscar alternativas con mi familia para poder participar en torneos.
Ser la primera figura de mi categoría me ha permitido participar en eventos financiados, pero no son todos.
DOS REGALOS LLAMADOS OLIMPIADA Y JUEGOS CENTROAMERICANOS

— ¿Qué significa para ti haber clasificado a la Olimpiada Mundial de Ajedrez, algo que no lograba una villaclareña desde hace 20 años cuando Jennifer Pérez Rodríguez lo hizo?
La noticia fue excelente. Siempre soñé con eso y constituye un regalo por todo el esfuerzo. Mi hermana fue la primera persona que llamé, le mostré un papel con los cinco aros y ella lo dedujo muy fácil. Fue un momento muy bonito.
Estaré haciendo bases de preparación en España para llegar en mejor forma.
— Llegas a los Juegos Centroamericanos 2026 con mucha preparación. ¿Qué objetivos te planteas?
Estoy preparándome con muchas ganas. Serán unos juegos interesantes y me gusta el ritmo al que se jugará. Confío en que saldrá algo bonito de ahí. Representar a Cuba siempre resulta un orgullo. Es bonito tener las cuatro letras al lado de tu nombre.
—¿Qué te aporta la práctica deportiva?
Creo que el ajedrez y la vida de alguna forma están relacionados.
Este deporte conlleva en todo momento tomar decisiones, ya sea en minutos o en segundos. Cada jugada realizada define tu futuro. En la vida pasa igual.
— En el último Capablanca In Memorian empezaste con paso perfecto, pero luego bajaste el ritmo. ¿Qué te afectó?
Sí, empecé bastante bien. Luego perdí tres partidas seguidas con un maestro internacional y dos grandes maestros. Son muy fuertes, pero logré hacer puntos ELO. Cuando llevo tiempo sin jugar todo es una caja de pandora.
— El ajedrez se dice que es un deporte mentalmente agotador. ¿Cómo definirías la vida de un ajedrecista y qué cualidades debe tener un buen jugador?
Exige mucho tiempo pensando jugada tras jugada y, a la vez, puede ser dinámico y rápido. Es psicológicamente agotador.
Las mejores cualidades que debe tener un ajedrecista es disciplina, intuición y resiliencia.
— Recientemente recibiste el reconocimiento como mejor estudiante en la categoría de deporte de la Federación Estudiantil Universitaria de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. ¿Te lo esperabas?
El trabajo duro siempre es recompensado. Me alegró mucho cuando mi tutora, la doctora Amelia Domínguez, me avisó de ese galardón.
— ¿Cuál es tu mayor meta profesional?
Quiero ser Gran Maestra. Es mi deseo desde chiquita. Sería el premio a todo mi esfuerzo.
La joven Roxangel Obregón García, con una corta edad, tiene una hoja de ruta que impresiona. Es un talento bruto que el Sistema Deportivo Cubano no puede dejar que se pierda. (Abel Alejandro Pérez García, ACN)
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