La Habana, 18 sep (ACN) A una semana del inicio de la Copa Mundial de Béisbol Sub-15 en tierras mexicanas, Cuba ultima hoy su preparación con talento y voluntad, pero también con una carencia que puede pesar más que cualquier entrenamiento: la ausencia de un campeonato nacional competitivo.
El equipo dirigido por Alexander Urquiola ha trabajado durante varias semanas en el estadio Capitán San Luis, de Pinar del Río, donde el colectivo técnico asegura haber cumplido una preparación intensa, encaminada a equilibrar las diferentes áreas del juego y alcanzar la mayor cohesión posible antes del evento.
El propio estratega ha reconocido, sin embargo, que la realidad obliga a mirar el torneo con cautela, pues estos muchachos no han tenido otra vía de fogueo ante la ausencia de un campeonato nacional de la categoría, circunstancia que limita sus posibilidades de enfrentarse regularmente a situaciones reales de competencia.
Ahí está uno de los principales signos de interrogación sobre esta selección, porque entrenar permite perfeccionar movimientos, corregir errores y fortalecer conceptos, pero ningún ejercicio reproduce completamente la presión de un juego oficial, el turno al bate con corredores en circulación, la responsabilidad de defender una ventaja o la obligación de responder después de cometer un error.
El problema adquiere mayor dimensión cuando enfrente estarán selecciones cuyos procesos formativos incluyen una considerable carga competitiva, de manera que Cuba llegará a México con horas de entrenamiento acumuladas, pero con menos kilómetros de juego en las piernas que varios de sus adversarios.
Y el escenario tampoco ofrece demasiado margen para tomar impulso, pues el conjunto cubano quedó ubicado en un grupo exigente junto al campeón mundial Japón, además de México, República Dominicana, Alemania y Sudáfrica, y tendrá que finalizar entre los tres primeros para acceder a la Superronda.
La ronda inicial se disputará en el estadio Kukulcán de Mérida, donde Cuba debutará el 25 de septiembre ante República Dominicana, mientras Cancún acogerá el otro grupo y posteriormente la ronda de colocación, en tanto Mérida será escenario de la Superronda y de los partidos por las medallas hasta el 4 de octubre.
Urquiola ha encontrado equilibrio en pitcheo, bateo y defensa, además de un grupo de jóvenes con condiciones, pero él mismo admite que el talento debe acompañarse de experiencia competitiva, justamente el elemento que más ha faltado en el camino hacia esta Copa Mundial.
Por eso resulta difícil anticipar hasta dónde puede llegar Cuba, pues más allá de la garra, el orgullo y la reconocida capacidad de los peloteros cubanos de estas edades para competir, todavía falta conocer cómo responderán cuando aparezcan la presión, los errores, los marcadores apretados y las decisiones que solamente un partido oficial puede imponer.
Eso no significa que Cuba llegue sin argumentos, pues las categorías inferiores han demostrado que el béisbol de la Isla conserva una cantera capaz de desafiar pronósticos incluso cuando las circunstancias no parecen acompañarla, y esa mezcla de talento, picardía y orgullo competitivo continúa siendo una carta que nadie debería descartar.
La historia, además, pesa sobre estos muchachos, pero también los acompaña: antes de la actual etapa, Cuba conquistó cuatro títulos en las 15 ediciones del antiguo Campeonato Mundial Sub-16, y desde la creación de la Copa Mundial Sub-15 bajo la nueva estructura internacional sumó dos coronas y dos medallas de plata en sus primeras seis ediciones, además de alcanzar la final en 2022.
Ese pasado explica la ilusión, pero no permite esconder el presente, porque esta vez la pelota cubana tendrá que compensar con aprendizaje acelerado lo que no pudo acumular en un campeonato nacional, y en México cada lanzamiento, cada turno y cada decisión pondrán a prueba cuánto puede crecer un equipo cuando el entrenamiento ya no basta.
Cuba viajará con su historia, su talento y esa vieja costumbre de pelear hasta el último out, pero el Mundial exigirá algo más: convertir la falta de juego en hambre competitiva, porque en el béisbol internacional la camiseta puede abrir la puerta, pero solo el rendimiento permite cruzarla.
© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
