Un viaje por el mito de las sirenas desde Villa Clara

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ACN - Cuba
Henry Omar Pérez
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09 Agosto 2026

   Santa Clara, 9 ago (ACN) Desde los trazos de Yordany Estévez Moya, un talentoso alumno de Palmar de Viñas en el municipio villaclareño de Remedios, quien asiste al taller de dibujo popular Casa René Batista Moreno de Camajuaní, surge una invitación a sumergirse en el fascinante universo de la sirena.

   ¿Y quien mejor para guiarnos en este viaje por el mito que Alejandro Batista, director e investigador del Centro Cultural Samuel Feijóo de Santa Clara?

   Batista nos adentra en cómo el propio Feijóo ya exploraba las raíces occidentales de este mito y sus singulares variantes en la mayor de las Antillas.

    Revela que una de las versiones más arraigadas es la criatura de mitad pez y mitad mujer, cuyo canto hipnótico arrastra a los marinos a parajes de peligro.

   Pero la riqueza del imaginario cubano permite verla también como un pez-monstruo, encarnación de los temores más profundos de pescadores y habitantes de las costas.

   En el crisol de la cultura cubana, la sirena adquiere una sensualidad desbordante.

   Alejandro Batista comparte cómo los testimonios populares la dibujan como una "mulata muy sexual", una imagen que irrumpe con fuerza y sin tapujos en el habla de la gente.

   Subraya, además, que el mito en Cuba no es ajeno a la fragilidad femenina, manifestada en leyendas de muchachas que, frente al mar, sienten su llamado y se desvanecen, o de mujeres malditas que regresan de forma fantástica y, a menudo, perturbadora.

   Para comprender la profunda raíz de esta figura, Batista se apoya en las palabras de René Batista Moreno, plasmadas en su libro "La fiesta del Tocororo" (Ediciones La Memoria del Centro Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2011).

   Allí se nos cuenta que las sirenas fueron en un inicio ninfas, castigadas por la diosa Deméter y transformadas en seres de cuerpo de ave y cabeza de mujer por su inacción ante el rapto de Perséfone. Con el tiempo, otras mitologías las reimaginarían hasta convertirlas en esa dualidad de mujer y pez.

   Moreno las describe con cabellos rubios, ojos verdes, senos turgentes y piel rosada, poseedoras de un canto que es una trampa.

   El escritor enfatiza que son un símbolo potente de cómo la crueldad y la belleza pueden coexistir.

   Explicó que solo héroes como Ulises, quien se hizo amarrar para escucharlas, y Orfeo, que las silenció con su lira, pudieron sortear su embrujo.

   Asimismo, dijo que  la figura llegó a Cuba con los descubridores, y su leyenda más clásica habita en el Canal de los Barcos, en los mares de Caibarién, municipio del norte de Villa Clara.

   Es precisamente en Caibarién donde la historia de la sirena cobra una vida especial, tal como la rescata el libro "El Poseidón cubano", comentó.

   Según "Mitos, leyendas e historias de pescadores en el centro de Cuba", de los escritores Alejandro Batista López y Edelmis Anoceto Vega (Editorial Mecenas, Cienfuegos 2019), desde el siglo XIX, el Canal de los Barcos susurra la presencia de una sirena.

   El también investigador de la Casa Feijóo dijo que Rogelio Menéndez Gallo, un escritor de 67 años y cronista de esas aguas, nos comparte vívidamente su imagen, "Mitad pez, mitad mujer, mulata de ojos verdes y con senos puntiagudos", su canto era tal que "no se conoce a nadie que se haya tirado al agua, todo el mundo lo que hacía era salir de allí navegando aprisa".

   En ese sentido describió que lo curioso es cómo esta figura mítica ha trascendido el temor para convertirse en parte del piropo local.

   "Eres más bella que la sirena de la canal de los barcos", se le dice hoy a una mujer hermosa en Caibarién, una frase que, según Menéndez Gallo, resume la esencia de la leyenda más antigua de la región.


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