La Habana, 8 may (ACN) La casa discográfica Bis Music desarrolló este viernes en ocasión del Día Nacional del Son, una jornada que, denominada Bis Soneando, incluyó un conversatorio y una descarga sonera en la nueva terraza de su sede de calle 21 entre E y F.
Durante la mañana tuvo lugar un enjundioso encuentro en torno al género, con la presencia de varios artistas y cultores pertenecientes a su catálogo; entre ellos, los maestros del güiro y el violín, respectivamente, Enrique Lazaga y Lázaro Dagoberto González, así como Yosué Vigo, director de la agrupación pinareña Color Cubano, y el musicólogo José Manuel García, gerente de Producción de la casa, y artífice de una vasta obra fotográfica integrada al catálogo de Bis Music.

Disertaciones llenas de vivencias e historia viva, matizadas por criterios a partir de sus experiencias musicales, coincidieron en destacar la labor de pioneros y verdaderos transformadores y continuadores de la herencia del Son, referenciados, además, en dos audiovisuales gracias a la colaboración del proyecto Retomando el Son bailando casino, liderado por Luis Llamo Castillo.
Lazaga, quien abrió los debates, ponderó al género desde su rica existencia dentro de un formato que él defendió durante gran parte de su vida en activo: la charanga típica; y en particular su agrupación, la orquesta Ritmo Oriental.

Evocó cómo, incluso, los danzones siempre reservaban para el final un aparte donde el Son podía lucir todo su sabor, tanto rítmica como melódicamente.
Neris González Bello, gerente general de la entidad anfitriona del encuentro, significó que la evolución del género se puede entender a partir de determinadas figuras que son las que han conformado los diferentes patrones; y puso como ejemplo el caso de Miguel Matamoros (1894-1971) en la región oriental del país, muy diferente de los elementos aportados por Ignacio Piñeiro (1888-1969) en La Habana, o de Arsenio Rodríguez (1911-1970), que cristalizo el conjunto como formato sonero.
Otros nombres sagrados, entre los que sobresalen Carlos Embale (1923-1996) —voz del Septeto Nacional—, Celia Cruz (1925-2003), Benny Moré (1919-1963), Abelardo Barroso (1905-1972), Roberto Faz (1914-1966); o pianistas de la talla de Luis "Lilí" Martínez Griñán (1915-1990), Rubén González (1919-2003) y Bebo Valdés (1918-2013), dieron también brillo y realce al son, sostuvo Dagoberto González.

A los alumnos de la Escuela Elemental de Música Manuel Saumell, ávidos espectadores de ocasión en esta jornada Bis Soneando, el violinista y profesor aconsejó investigar a esos artistas, que son para la música cubana lo mismo que Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), Ludwig van Beethoven (1770-1827) o cualquier otro de los estudiados en el Conservatorio como parte del plan de estudios en el entorno clásico.
Vigo, por su parte, narró sus experiencias al frente de su septeto Color Cubano en tierra pinareña, reconocido en 2025 por una nominación al Premio Cubadisco por el fonograma Sonidos del alma (Bis Music).
Defensores del son que, según explicó bebe de la música campesina en la región occidental configurando un modo de hacer específico, los integrantes de esa nómina cultivan una sonoridad apegada a la tradición, atendiendo a los maestros, y evitando contaminaciones, ya que se puede hacer música comercial sin necesidad de traicionar los basamentos del género.
En este sentido, García, productor más que curtido en productos que se insertan en la industria con indiscutibles parámetros de calidad y de trascendencia patrimonial, invitó a estudiantes y especialistas a hurgar en el catálogo discográfico de Bis Music para descubrir que las diferentes modalidades del son, los cultores, los homenajes a los portadores de tradiciones, y la raíz misma, han tenido amplia presencia desde que se creó la empresa.

Unos minutos de pura espontaneidad donde el maestro Lazaga marcó con su güiro el ritmo del clásico bolero-son Lágrimas Negras (1929) en compañía de las voces de Color Cubano, otorgaron una especie de tributo y respeto por algo de lo más representativo de la música, compuesto juntamente por uno de los inspiradores del ocho de mayo como Día Nacional del Son, Matamoros.

La ocasión sirvió también para festejar el Día de las Madres, donde "ellos" agasajaron a las mujeres del centro con detalles personalizados; y también realizaron la entrega de la condición Colectivo Distinguido Nacional 2025, en presencia de los trabajadores de la destacada casa discográfica.

No hubo mejor fin de fiesta para esa familia rodeada de amigos y experiencia acumulada, que una descarga sonera en la nueva terraza, donde otra vez, una representación de Color Cubano hizo las delicias de los presentes en perfecta comunión de generaciones, conscientes de que el Son "es lo más sublime para el alma divertir, se debiera de morir quien por bueno no lo estime", como reza el proverbial tema de 1929 legado por Piñeiro, Suavecito.

© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
