Sancti Spíritus, 7 sep (ACN) Detener la mirada en inmuebles de esta ciudad con rasgos arquitectónicos característicos de la primera mitad del siglo XX es imposible sin remitirse a Conrado Garau Gayá, un español nacido en Maó, Menorca, en Islas Baleares, y cuya huella en construcciones espirituanas perdura hoy.
Fue precisamente en el seno de una familia de escasos recursos económicos, con su padre Antonio, un cantero de oficio, como principal sostén, donde creció Garau Gayá con inquietudes en este mundo, pero que poco pudo desarrollar dadas las condiciones de su hogar.
María Antonieta Jiménez Margolles, historiadora de la otrora villa, refirió a la Agencia Cubana de Noticias que esa realidad fue una de las motivaciones por las que Conrado llegó a la localidad de Sancti Spíritus, en los años de 1920, época en la que era notable el auge de edificaciones con predominio de elementos eclécticos.
En ese escenario encontró empleo, justo en momentos en que sus conocimientos y habilidades en la construcción eran evidentes, y, a su vez, una fuente desde donde podía robustecer su economía personal.
Pronto comenzó su historia como maestro de obras, de tal manera que la urbe del centro de Cuba fundada en 1514 exhibe edificaciones muy distintivas en las que los estilos y la vida de Maó, la capital de Menorca, tienen cierta influencia.
Expertos coinciden en que su edificio cumbre es el majestuoso inmueble destinado a la sede de la Colonia Española, el cual se terminó en 1926 y es considerado una joya de la arquitectura que daba a la demarcación aires renovados, de nuevos tiempos.
Mientras, otros de sus más peculiares son la casona que alberga a la Unión de Periodistas de Cuba en la provincia, el que acoge el centro gastronómico Shanghái y dos apartamentos de viviendas, la casa de abuelos de Martí Sur y las labores de reparación o construcción realizadas en la fachada, el techo de concreto, las columnas del presbiterio y los pisos de la Iglesia de La Caridad.
Al decir de los especialistas, si de eclecticismo se trata, el quehacer de Conrado Garau Gayá dejó una impronta interesante, tanto por la esbeltez de sus edificaciones, la mayoría con más de dos niveles de altura, el decorado y la exquisita terminación.
Tras varios años en la nación caribeña, decidió regresar a Islas Baleares y con más experiencia y cierto capital prosiguió su trabajo en este campo y dirigió construcciones priorizadas por las autoridades de la II República Española, hasta que el 9 de septiembre de 1936 fue ejecutado por su fidelidad a la causa revolucionaria en España.
Para perpetuar la memoria de este maestro de obra que dejó su huella en la ciudad espirituana, la Escuela de Oficios de la Oficina del Conservador de la urbe lleva su nombre.
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