Yordanys y Daniel Roberto, guardabosques de ley (+Fotos)

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ACN - Cuba
Oscar Alfonso Sosa | Fotos: Autor
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10 Abril 2026

Cabaiguán, Sancti Spíritus, 10 abr (ACN) Cada mañana, cuando Yordanys Pérez Valdés se enfunda su traje de guardabosques, ensilla el caballo y desanda los escenarios desde Minas de Jarahueca hasta Pedro Barba, Jíquima, Tres Palmas, Neiva y otros sitios de esta localidad, lo hace consciente de su responsabilidad como protector de los recursos naturales.

   Desde que me levanto, comentó a la ACN, hay prioridades que me empujan al trabajo, seguir enseñándole a campesinos, jóvenes y niños la importancia de amar y cuidar la naturaleza y fortalecer la conciencia individual y colectiva para evitar incendios forestales, el más potente de los enemigos del bosque y de la flora toda.

   Hace 22 años que me desempeño en esta labor, una decisión matizada por todo cuanto vi de niño y aprendí de mi padre, un hombre muy experimentado y respetado en el oficio, y también por el compromiso, pues días antes de que él falleciera me pidió tomar su puesto, con las mismas convicciones, subrayó.

   Lo acompaña, además, la suerte de ser discípulo de Daniel Roberto Castro Mesa, un hombre con sobrada experiencia en el Cuerpo de Guardabosques y compañero de Ramón, el padre de Yordanys.

   Comencé en 1984 como guardia forestal, como se le llamaba en esa época, en la Empresa Forestal Integral de Sancti Spíritus, casi recién llegado de una misión internacionalista en Angola y a propuesta de Aníbal Pérez, otro protector de bosques singular, significó Daniel Roberto.

   De entonces a la fecha he vivido de todo, puntualizó, desde incomprensiones con "testarudos" que pretenden negociar con los recursos naturales hasta la satisfacción que se siente cada vez que se te suman los pobladores de un lugar para ayudarte a hacer trochas contra fuegos, a velar por la salud de las nuevas plantaciones o a combatir plagas que aparecen.

   Y en 2022, un gran susto, cerca del propio Pedro Barba, cuando un productor intentó ahuyentar perros jíbaros dando candela a unos matorrales y como consecuencia se formó un incendio forestal, en más de 20 hectáreas, que nos tuvo en jaque varios días, acotó.

   Por ello, insistió, es tan importante la charla con la población, ya sea en la bodega, en el consultorio médico, en la parada mientras esperan un transporte, porque mientras más conocimientos tengan, mejor será la salud de los bosques y menos las indisciplinas.

   Te pueden cortar 100 árboles y pierdes esa madera, que puede ser recuperada, incluso, pero si se te quema un área, todo cuanto hay allí muere, el sotobosque, los pastos, los reptiles, las aves y sus nidos, se daña el suelo, es difícil que quede algo y eso sí es un problema que no se resuelve con una multa, un decreto, detalló.

   Mientras Yordanys escucha a su compañero y guía, reafirmó con certeza que educar, enseñar, tiene que ser una tarea permanente del guardabosques.

   Pero para ello tu superación debe ser constante y, sobre todo, estrechar el vínculo con los lugareños y conocer palmo a palmo el área bajo tu responsabilidad, donde están los manantiales de agua, los arroyuelos, los ríos y sus mejores accesos, el lugar de cada foco de peligro, manifestó.

   Yordanys y Daniel Roberto coincidieron en que hoy, en tiempos tan difíciles, persistir para prevenir es vital; no puedes negarles a las personas que hagan carbón, sin embargo, debe hacerse de forma organizada y nos toca guiarlos para evitar incendios, expresaron.

   Bajo ese espíritu de cooperación y solidaridad, en Sancti Spíritus se consolidan igualmente los círculos de interés en las escuelas, donde los niños, los maestros y también los padres, aprenden a ser defensores de los bosques y todas las riquezas que hay en ellos.


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