La Habana, 5 may (ACN) Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y secretario de Organización del Comité Central, resaltó desde la red social X la publicación y vigencia del poema Mi bandera, de Bonifacio Byrne, ocurrida el cinco de mayo de 1899.
Morales Ojeda afirmó que en el siglo XXI el pueblo cubano ratifica con mayor fuerza los versos de esa obra, considerada símbolo de identidad y resistencia nacional.
El poema Mi bandera constituye una pieza cardinal de la poesía patriótica cubana, escrita con tono vehemente y convicción nacionalista, en la cual se exalta la dignidad y el sacrificio de los mártires.
La obra, publicada originalmente en un periódico de la ciudad de Matanzas, combina imágenes de memoria histórica y firmeza moral, y se convirtió en un manifiesto de unidad y libertad.
Byrne, nacido en 1861 en Pueblo Nuevo, Matanzas, y fallecido en 1936, fue declarado Hijo Eminente de la ciudad yumurina en 1915, y su legado literario permanece como referente de la conciencia histórica de la nación, así como su ejemplo de patriota
El texto completo de Mi bandera evoca la defensa de la soberanía y la independencia, y reafirma la vigencia de la bandera cubana como símbolo supremo de la Patria.
Mi bandera:
Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!
¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana,
y no he visto una cosa más triste… !
Con la fe de las almas austeras,
hoy sostengo con honda energía,
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!
En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudario
de los pobres guerreros difuntos.
Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!
En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve…
¿No la veís? Mi bandera es aquella
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella,
con más luz cuando más solitaria.
Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos,
y he sabido rendirle homenaje
al hacerla flotar en mis versos.
Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre.
Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día…
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía!…
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