Ministro de Energía y Minas detalla estrategia para recuperación del SEN

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ACN - Cuba
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23 Abril 2026

   La Habana, 22 abr (ACN) El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, compareció este miércoles en la Mesa Redonda para explicar la estrategia integral del gobierno para la recuperación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), centrada en soluciones propias y el aprovechamiento máximo de los recursos disponibles en Cuba, y denunció el impacto brutal del bloqueo energético impuesto por Estados Unidos sobre la vida nacional.

   Al iniciar su intervención, el titular recordó que a finales de 2024, durante una reunión del Buró Político celebrada en noviembre, se evaluó la compleja situación energética del país y las capacidades tecnológicas existentes. 

   A partir de ese análisis, se decidió incorporar al programa de gobierno una estrategia integral para la recuperación del SEN, centrada esencialmente en soluciones propias y en el aprovechamiento máximo de los recursos disponibles en Cuba. 

   Durante 2025 comenzó la ejecución de ese programa, luego de su discusión y aprobación en el Consejo de Ministros.

   Entre las prioridades definidas estuvo la incorporación de generación térmica mediante reparaciones capitales y mantenimientos en unidades termoeléctricas, así como el fortalecimiento de la generación distribuida. 

   Sobre este último punto, recordó que, aunque depende del combustible importado, su papel es decisivo en la estabilidad del sistema y en la respuesta ante contingencias. 

   En ese momento, la generación distribuida apenas disponía de unos 350 megawatts, pese a contar el país con cerca de 3 000 megawatts instalados entre motores diésel y fuel oil. 

   La principal causa de esa baja disponibilidad era la falta de piezas de repuesto y las limitaciones financieras.

   Los resultados no tardaron en apreciarse. Según detalló, al cierre de 2025 la generación distribuida superaba los mil megawatts disponibles. 

   Esa recuperación mostró toda su importancia durante el impacto del huracán Melissa en el oriente cubano, cuando provincias como Granma, Guantánamo, Holguín y parte de Las Tunas permanecieron desconectadas del SEN, pero pudieron sostener servicios vitales gracias al respaldo de la generación distribuida.

   De la O Levy explicó que también se avanzó en la recuperación de unidades térmicas estratégicas, como la reincorporación de la unidad número 3 de la termoeléctrica Céspedes, así como la unidad número 5 de la central de Renté, en Santiago de Cuba. 

   Reconoció que la unidad número 4 de Céspedes sufrió atrasos debido a errores de planificación y deficiencias en la calidad de los mantenimientos, situación que fue informada oportunamente. Finalmente, esas capacidades ya se encuentran en línea.

   Otro frente esencial fue el incremento de la generación basada en gas nacional. El ministro informó que se perforaron nuevos pozos petroleros, lo que permitió elevar de manera considerable la producción de gas acompañante utilizado en la generación eléctrica. 

   A su juicio, este fue uno de los saltos más significativos logrados durante 2025, por tratarse de una fuente estable y sustentada en combustible propio.

   Igualmente destacó el avance alcanzado en las fuentes renovables de energía. Cuba inició 2025 con una participación cercana al 3 por ciento de estas fuentes dentro de la matriz eléctrica nacional y concluyó el año con alrededor del 10 por ciento. 

   Ese incremento de siete puntos porcentuales en solo doce meses, dijo, representa un salto muy relevante para cualquier sistema electroenergético.

   El ministro enfatizó en que esos progresos permitieron llegar al cierre de 2025 en una situación distinta, con mejores perspectivas para enfrentar las tensiones acumuladas. 

   Sin embargo, advirtió que las interrupciones impactaron fábricas, la agricultura y diversos rubros exportables, provocando pérdidas de ingresos y ralentización productiva.

   Durante su comparecencia, explicó que el país tomó decisiones estratégicas para sostener la economía nacional. 

   Tras un análisis riguroso se decidió priorizar sectores productivos directamente vinculados con la alimentación de la población, la generación de divisas y las exportaciones. 

   Entre finales de diciembre y durante enero fueron protegidos 631 circuitos eléctricos en todo el territorio nacional, que demandaron más de 800 megawatts de potencia. Gracias a esa decisión, pudieron mantenerse actividades esenciales como el riego agrícola, la producción tabacalera y otros procesos intensivos en consumo eléctrico.

   De la O Levy precisó que a inicios de año existían condiciones ligeramente mejores. Cuba había cerrado 2025 e iniciado 2026 con una mayor penetración de energías renovables y con cerca de 900 megawatts de generación solar fotovoltaica incorporados al sistema. 

   A ello se sumaba una generación distribuida todavía operativa, aunque ya resentida por las dificultades con el combustible. Instalaciones como la planta del Mariel y la patana que opera en La Habana aportaban alrededor de 350 megawatts al sistema.

   El ministro recordó que incluso antes del 29 de enero ya se había iniciado una revisión integral del programa de gobierno para la recuperación energética.

   Actualmente constituye el objetivo número nueve dentro del programa nacional de gobierno. 

   Para 2026, explicó, ese esfuerzo se traduce en 62 acciones concretas, cada una con cronogramas definidos mes a mes, evaluadas sistemáticamente al más alto nivel de dirección del país.

   En cuanto a los resultados heredados de 2025, indicó que la recuperación de infraestructura energética permitió cerrar el año con más de mil  megawatts en paneles solares y cerca de mil 400 megawatts adicionales entre generación distribuida, motores recuperados y capacidades térmicas reincorporadas.

   También destacó el comportamiento de la generación a partir del gas nacional, que llegó a alcanzar 370 megawatts de una capacidad instalada de 380.

   Una de las prioridades para 2026 es consolidar lo alcanzado y sostener las capacidades recuperadas. Entre los resultados recientes mencionó un ligero incremento de la generación distribuida, que suma hoy mil114 megawatts disponibles. 

   Otra línea esencial es continuar aumentando la producción nacional de gas y seguir avanzando en el desarrollo de las energías renovables, en particular con la incorporación de sistemas de acumulación de energía, cuyos recursos ya se encuentran en Cuba y están en fase de instalación.

   El ministro dedicó un amplio espacio al papel de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet) y al esfuerzo para reducir la dependencia externa. Uno de los logros más importantes fue detener la caída sostenida que arrastraba la producción petrolera cubana desde hacía años.

   Se detuvo el decrecimiento y ya podemos decir que estamos creciendo, afirmó. 

   Precisó que durante el año pasado ese freno fue decisivo, mientras que en el presente año ya se observa crecimiento tanto en petróleo como en gas.

   Explicó que la caída productiva estuvo estrechamente vinculada a la falta de financiamiento, y puso como ejemplo que hubo pozos con potencial extractivo detenidos simplemente porque los tanques de almacenamiento se llenaban y no existían condiciones logísticas suficientes para evacuar el crudo por carretera. 

   También señaló que el incremento del gas nacional está generando beneficios adicionales, pues parte del gas extraído comienza a destinarse nuevamente al suministro doméstico en La Habana, con el objetivo de sumar 25 mil nuevos clientes al servicio de gas.

   Ofreció ejemplos concretos de cómo las sanciones externas afectan la recuperación energética. 

   Uno de ellos estuvo relacionado con la puesta en marcha de la unidad número 4 de la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos. 

   Cuba no pudo acceder a una aplicación informática imprescindible para calibrar la unidad, por lo que fue necesario desarrollar una alternativa nacional con la participación de la industria militar, el Ministerio de Industrias, especialistas del Grupo de la Electrónica y técnicos de la Unión Eléctrica. 

   Otro caso fue el de la central termoeléctrica Guiteras, donde especialistas extranjeros que ya estaban en Cuba recibieron órdenes de regresar de inmediato.

   El titular calificó como brutal el impacto del bloqueo energético sobre la vida nacional. Recordó que Cuba llegó a tener indisponibles más de mil 100 megawatts en generación distribuida, a lo que se sumaban unos 350 megawatts adicionales entre motores y patanas flotantes. 

   En determinados momentos, las afectaciones alcanzaron cifras de entre mil 800 y dos 000 megawatts. Explicó que si el país hubiese contado con combustible suficiente para movilizar alrededor de mil 400 megawatts de esas capacidades instaladas, la reducción de apagones habría sido extraordinaria.

   Detalló que las restricciones de combustible se agravaron a partir de diciembre, cuando fue incautado un primer barco con alrededor de un millón de barriles. 

   El 8 de diciembre entró el último buque que logró arribar en esa etapa, y posteriormente el país dejó prácticamente de recibir nuevos suministros hasta la llegada reciente del barco ruso. 

   Desde el 29 de enero se cerraron aún más las posibilidades de adquisición, en un contexto marcado por sanciones a navieras, productores de petróleo y mayores presiones sobre terceros países.

   El ministro agradeció profundamente a la Federación de Rusia por el suministro de 100 mil toneladas de crudo para refinar, y explicó que el buque no podía entrar en la bahía de Cienfuegos, por lo que hubo que realizar un proceso de alijo en otro puerto. Eso lleva un tiempo, precisó. 

   Aclaró que la compra de crudo es económicamente más viable que importar diésel, fuel o gasolina por separado, y que a las 48 horas de iniciada la refinación ya se obtienen productos terminados. Sin embargo, advirtió que se necesitarían ocho barcos mensuales de todos los combustibles para satisfacer las necesidades del país.

   Sobre la distribución, explicó que los tanques de los emplazamientos de generación distribuida están vacíos, por lo que el combustible que se sirve se consume de inmediato. 

   Por eso se tomó la decisión de levantar los niveles de inventario hasta tener un mínimo indispensable para arrancar todo a la vez. Actualmente se están distribuyendo 800 toneladas diarias de mil 600 que se consumen, con el objetivo de alargar la disponibilidad.

   El ministro se refirió también al comportamiento de los parques solares fotovoltaicos. Recordó que en un momento se llegó a un récord de 900 megawatts de generación solar en hora pico, y luego esa cifra cayó hasta unos 500 megawatts. 

   La respuesta, detalló, tiene que ver con las condiciones del sistema. Cuando se retiraron del sistema las generaciones de Moa, Mariel y las patanas, la participación porcentual de la renovable siguió creciendo, no porque hubiera más sol, sino porque el resto del sistema se había reducido.

   La solución a largo plazo son las baterías de almacenamiento de energía, que responden en milisegundos a cualquier fluctuación. 

   Es un proceso que está muy avanzado, aseguró, y precisó que hay cuatro emplazamientos en Cuba de 200 megawatts concebidos dentro de la estrategia. 

   Los recursos de las baterías ya están en Cuba, y se trabaja para poner en marcha el primer emplazamiento de 50 megawatts. Cuando se tenga el primer emplazamiento, se podrá volver a valores mucho más altos de generación solar, incluso por encima de los 900 megawatts.

   Finalmente, el ministro se refirió al gas licuado de petróleo (GLP). En Cuba, entre el 75 y el 80 por ciento del gas que se consume se importa, a precios altos, y también está afectado por el bloqueo energético. 

   Ese gas se destina prioritariamente a centros vitales de la economía: hospitales, centros de elaboración de comida concentrada y productores estratégicos. 

   No tenemos acceso a financiamiento porque este bloqueo ahora está recrudecido, pero son muchos años para atrás sin poder acceder a piezas de repuesto, a nada, concluyó.


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