Hermes Ramírez, fiel al IPVCE guantanamero

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ACN - Cuba
Dianelis Díaz Bueno
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15 Octubre 2026

Guantánamo, 15 oct (ACN) A sus 68 años, Hermes Ramírez Robert sigue frente a los estudiantes de duodécimo grado del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas José Marcelino Maceo Grajales (IPVCE), centro que este 15 de octubre celebra 45 años de fundado.

   Allí ha sido secretario docente, dirigente sindical y entrenador de concursos nacionales, pero, sobre todo, ha sido maestro.
  La vocación le nació de niño, cuando fue monitor de varias asignaturas, y se inclinó hacia el inglés por herencia familiar que lo conecta con la emigración jamaicana en el oriente cubano, y en 1975 no lo pensó dos veces para incorporarse al Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, se graduó como licenciado y, tras pasar por Baracoa y Niceto Pérez, llegó en 1989 al IPVCE, donde permanece desde entonces.

  Siempre he estado dispuesto, y si volviera a nacer, sería profesor de inglés, afirma sin titubear a la Agencia Cubana de Noticias, sobre esa lengua que abre puertas al conocimiento y al diálogo con el mundo. 

   Además de profesor de duodécimo grado y secretario docente, su labor más prolongada ha sido como secretario general del buró sindical, hasta alcanzar la responsabilidad provincial, y aunque las tareas administrativas lo reclamaron muchas veces, nunca lograron apartarlo del aula.

   Porque el IPVCE, para él, es mucho más que un centro de trabajo, este centro significa la vida, confiesa, aquí me he desarrollado profesionalmente, he tenido un crecimiento científico, metodológico y emocional que me ha ayudado a contribuir con todo lo que he tenido en mi camino. 

   Llegar allí, recuerda, exigió más esfuerzo, porque la calidad de los alumnos es diferente y eso demanda mayor preparación y dedicación, acota.

   Esa entrega lo llevó a formarse como entrenador de concursos nacionales desde hace cuatro años, faceta que le reportó 20 medallas entre oro, plata y bronce, y un cuarto lugar a nivel de país el curso anterior; pero cuando enumera sus satisfacciones, los lauros no aparecen primero.

   Valoro mucho enseñar, me gusta ayudar y colaborar con aquellos alumnos más lentos para el aprendizaje; me inclino mucho hacia esos estudiantes o a cualquier otra persona que pueda necesitar de mis esfuerzos, asegura quien también fue profesor adjunto de la Universidad de Guantánamo y trabajó tres años en la escuela de idiomas sin abandonar jamás el IPVCE, y aunque reconoce que los tiempos son difíciles, sostiene que la calidad estudiantil y docente se mantiene.

   Siempre digo que me quedo aquí hasta que me jubile, aunque estoy pasado de años de servicio y todavía no lo he hecho, cuenta entre risas; para él, el trabajo lo es todo: "una persona sin trabajo no puede vivir, todo el esfuerzo que se haga por contribuir a la sociedad es beneficioso y bien recibido".

   A quienes hoy se inician en la pedagogía les deja una recomendación sencilla pero necesaria, que estudien, porque "el profesor no puede dejar de prepararse", siempre hay conocimientos que adquirir, nuevas formas de enseñar y eso se logra con la dedicación al estudio. 

   Hoy que la institución educativa, fundada por Fidel Castro para los hombres y mujeres de ciencia, sopla las velas de casi medio siglo de existencia con más de mil educandos en sus aulas, es también un homenaje a sus docentes, quienes como Hermes Ramírez Robert siguen allí, fiel a una elección que no cambiaría: ser profesor, en el lugar donde aprendió a serlo.


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