Emma Gago: me siento inmensamente feliz de ser educadora

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ACN - Cuba
Haila Chacón Rodríguez
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22 Diciembre 2025

Guantánamo, 22 dic (ACN) A sus 78 años, Emma Gago Pérez es sinónimo de la pedagogía cubana, cuya pasión por la enseñanza ha tejido una huella imborrable en la vida de generaciones enteras, y su mirada,  serena, irradia la misma energía que sus palabras, desbordadas de la ternura de quien ha dedicado su existencia a cultivar el arte de educar.

   Evoca los recuerdos que perduran desde el pequeño barriecito de La Unión, en el municipio de Yateras, donde Emma supo que educar era su destino.

   "Ser maestra me gustó desde niña," confiesa, " cuando jugaba, siempre era la maestra; mis hermanos menores y primos eran mis alumnos más fieles, y en 1966 ese juego infantil se transformó en vocación luego de un curso intensivo para formar maestros primarios para la zona montañosa, primero trabajé en  Yateras y luego volví a Guantánamo".

   Rememora que en la escuela José Martí enseñó a niños de quinto grado, tiempo después se trasladó al seminternado Conrado Benítez, el cual por 25 años se convirtió en un pilar fundamental en su vida y formación como educadora y persona.

   Durante más de 15 años consecutivos Emma ostentó la condición de Vanguardia Nacional; el seminternado, bajo su influencia y la de un equipo comprometido, se transformó en un Centro de Referencia y mereció la Bandera de Honor de la Unión de Jóvenes Comunistas,  y se convirtió en un modelo de renombre para escuelas de toda la provincia y el país.

    Tras 11 años consecutivos como Vanguardia Nacional, en 2002 recibió el máximo honor: el Título de Heroína del Trabajo de la República de Cuba, un reconocimiento que selló años  de entrega y excelencia en la educación.

   Con una sólida formación que abarca la Maestría Primaria, Secundaria Básica y una Licenciatura en Español y Literatura, además de ocho postgrados en Matemática, Emma personifica la sed de conocimiento que siempre inculcó. 

   Para mí, ser educadora es lo más grande, el maestro es el cimiento fundamental en la formación de los estudiantes que se convertirán en los profesionales del futuro y desde la enseñanza primaria tenemos el reto de influir en la formación y el desarrollo de habilidades, incluidas las emocionales, que nos ayudan a relacionarnos mejor, advierte.

   No duda cuando afirma sentirse inmensamente feliz de haber elegido esta carrera, y expresa con profunda emoción que la ha desarrollado con amor: siempre seré una educadora, -subraya-, esta profesión ha forjado mi carácter, al igual que el apoyo constante de mis compañeros ha sido fundamental en mi formación."

   "Cada niño es un universo, aquellos con dificultades necesitan ser comprendidos, atendidos con cariño, los profesores debemos estar preparados para eso, porque esta profesión es de  amor, paciencia y dedicación".

   Entre sus satisfacciones, no duda en mencionar que sus antiguos alumnos la reconozcan en la calle y saberlos convertidos en buenos profesionales o en mujeres y hombres de bien, “ver los frutos de mi trabajo crecer y florecer, eso sí que colma el alma de alegría", dice sonriente

   "Mis años de enseñanza estuvieron marcados por una fructífera colaboración con los familiares de mis alumnos; en Los Naranjos,  municipio de Yateras, recuerdo cómo levantamos una escuela entre los padres y yo, luego en la Conrado Benítez, durante la Batalla de Ideas, trabajamos juntos en ella”.

   "Ese movimiento de padres me ayudó muchísimo, siempre recomiendo a los maestros que incentiven y atraigan a la familia a los deberes relacionados con la escuela, es la clave para lograr la formación integral de los alumnos, y créeme, se muestran muy agradecidos”.

   "Aunque ya estoy  jubilada y no me encuentro frente a las aulas, sigo nutriendo la formación de nuevos educadores y la optimización de los procesos del sistema educativo en la provincia, labor que no hubiera sido posible sin el apoyo incondicional de mi familia, gracias a la cual, no dejé de trabajar ni un momento y si bien ninguno de mis hijos o nietos optó por el magisterio, algunos primos sí siguieron esta senda".

   "Exhorto a los jóvenes maestros que sean fieles a los principios de la Revolución, que amen la educación para ejercerla, para enseñar e instruir a las nuevas generaciones, que mantengan ese principio: educarlos e inculcarles valores humanos que los conviertan en mejores personas", aconseja.

    En Emma Gago se conjugan su dedicación a la enseñanza a la par de su desempeño en otras tareas igualmente importantes en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y como Coordinadora y Vanguardia Nacional en los Comités de Defensa de la Revolución, además de diputada al Parlamento por 10 años.

   Esa entrega fue honrada con el Sello 11 de Abril, los premios Raúl Ferrer del Sindicato de Educación, y el Casa Fuerte, otorgado por Venezuela en reconocimiento a la calidad de su labor, la Orden Ana Betancourt de la FMC y   "La Fama", símbolo de la ciudad de Guantánamo, que recibió en 2003, sin embargo, su mayor premio es educar.


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