Guantánamo, 5 nov (ACN) Una flotilla de carros pesados desanda las calles del reparto Caribe, de la ciudad de Guantánamo; camiones y cargadores frontales recogen montañas de escombros que Melissa amontonó por todas partes, especialmente árboles, ramas de todo tamaño y la basura acumulada de tantos días.
Es la una de la tarde del martes 4 de noviembre y los hombres descansan un rato a la sombra, después del almuerzo, para reanudar el trabajo, que se revela agotador y abundante, tanto como el destrozo forestal que provocaron los vientos del huracán.
Al frente de la brigada se encuentra Alejandro Lescaille Valiente, con 40 años de labor en el contingente de la construcción Braulio Coroneaux, colectivo insignia del sector en la provincia, con la misión de no dejar rastro de toda esa basura, y contribuir, una vez más, con la eliminación de tanto estrago.
Precisa Alejandro que pertenecen a la brigada dos, de Obras varias, y que desde antes del ciclón estaban para la zona de San Antonio del Sur; y en Imías, en el arreglo del puente de ese municipio.
Nos incorporamos desde el mismo día del huracán a la recuperación y bote de basura, por lo de la situación epidemiológica; desde entonces eran 10 y 12 viajes de camiones, con 12 metros cúbicos de escombros, explica.
Abunda que son 10 compañeros, y hacen todo el esfuerzo para que este miércoles quede limpia la zona norte, que fue la que les asignaron, desde el nueve hasta el 18 norte, “es fuerte la tarea, pero no renunciamos”, asegura.
Cumplir con eso implica hasta 30 viajes cada día, hay mucho escombro y alguna indisciplina de la gente, hoy limpias y mañana te ensucian, si ven que estamos higienizando, deberían botar la basura en ese momento y lo recogemos todo, no tendríamos que volver, porque hay muchos lugares que pasamos y tenemos que regresar a recoger otra vez, reflexiona.
Lo secunda Emilio Betancourt, “estamos convocados a esta tarea que tenemos que cumplir en el más breve tiempo posible, por la recuperación y la infestación que hay en la ciudad con los mosquitos, el compromiso es trabajar hasta que se termine”, enfatiza.
Se les brinda un agua fresca, porque la corriente aún es poca, pero lo agradecen; el sol es fuerte y pica en la piel, mientras palean lo que va quedando.
Nosotros venimos de trabajar de los parques fotovoltaicos -tercia Alejandro-, se nos dio esta misión y tenemos otra, que es arreglar un puente en Niceto Pérez que no da paso después del ciclón, pero estaremos aquí hasta que sea necesario, dice y se aleja con el resto de la brigada, casi todos jóvenes, en busca de otras calles por limpiar.
