Cienfuegos, 11 may (ACN) Niños con necesidades especiales participan por estos días en un Proyecto inclusivo de Educación Ambiental, dirigido por especialistas del Jardín Botánico de Cienfuegos (JBC).
La Máster en Ciencias Tania Domínguez Soto, líder del proyecto, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que en esos encuentros sobre sostenibilidad de la naturaleza, los pequeños siembran especies autóctonas, conocen las características de estas y realizan cuidado y protección del medio ambiente.
Explicó que estas acciones persiguen la integración de ese grupo social en la conservación ambiental, y sensibilizar sobre la importancia del cuidado del medio natural.
Al propio tiempo, dijo, promueven la participación activa de todos los sectores de la comunidad en la construcción de un entorno más justo y sostenible para todos.

Según la especialista del JBC, la educación ambiental es un proceso pedagógico que busca formar conciencia, valores y actitudes responsables, desde las primeras edades para con la conservación de la naturaleza.
Abundó que “el propósito es incorporar a todos los sectores de la sociedad a la preservación del medio ambiente, porque cuidar el entorno es también cuidar la justicia social.”
Ana María Pérez, madre de uno de los niños, aseguró que: “Para mi hijo este proyecto ha significado una oportunidad única, porque además de aprender sobre la naturaleza, se siente aceptado y valorado dentro de la comunidad, verlo sembrar y cuidar las plantas me llena de orgullo, porque sé que está desarrollando confianza en sí mismo y un sentido de responsabilidad hacia el medio ambiente”.
Por su parte, Jorge Luis Hernández, educador de los infantes, sostuvo que la inclusión de niños con necesidades especiales en estas actividades ambientales es fundamental, porque les permite aprender de manera práctica, y a la par contribuye a sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la equidad y la protección del entorno natural.
Con iniciativas como este proyecto inclusivo, el Botánico de Cienfuegos reafirma su condición de patrimonio vivo de la ciudad a casi 125 años de fundado, donde ciencia, cultura y comunidad se unen para sembrar conciencia y esperanza en las nuevas generaciones.
En sus 97 hectáreas el centenario vergel atesora más de mil 900 especies, con un nivel de exotismo superior al 82 por ciento.
Resaltan entre sus colecciones las palmeras, los ficus y el bambú, así como curiosidades que van desde el conocido Árbol pata de elefante, la trampa de mono, o el árbol que camina.
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