Un símbolo: de cuartel Moncada a Ciudad Escolar

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ACN - Cuba
Aída Quintero Dip
438
26 Enero 2026

  Los santiagueros tienen una relación afectiva e histórica muy especial con el 26 de Julio, la gloriosa fecha que los motiva a trabajar con denuedo, afianzar compromisos, acometer cada batalla y a vivir con intensidad cada minuto, como si se le dijera a los héroes y mártires de la gesta: aquí estamos edificando su obra, cumpliendo su legado, para que Cuba siga soberana, digna, avance y prospere.

   Es la mística que dejó en los hijos e hijas de esta tierra rebelde y heroica la epopeya del Moncada, tanto de quienes fueron testigos de la hombrada de 1953, como de los que sintieron toda su vida ese influjo y, sobre todo, de los pinos nuevos crecidos de los aguijonazos de la historia que inscriben el 26 de Julio en la piel y en el alma, porque haberse forjado de ese modo resulta un privilegio irrepetible, que fragua el carácter de los que habitan la indómita ciudad.

   En la memoria colectiva está latente aquel 9 de enero de 1960, cuando Fidel Castro junto a René Vallejo y Luis Crespo, subidos los tres en un tractor, comenzaron a demoler las murallas de la segunda fortaleza militar del país para entregarla, el 28 de enero de ese año, al Ministerio de Educación una vez convertido el cuartel Moncada en centro escolar con capacidad para unos dos mil alumnos.

   El Comandante Camilo Cienfuegos haría lo mismo en el Campamento Militar de Columbia, sede del Estado Mayor General del Ejército por largo tiempo, y centro de mando del gobierno de Fulgencio Batista, para transformarlo en escuela, con el nombre de Ciudad Escolar Libertad, en el municipio de Marianao, La Habana.

   Actos llenos de simbolismo fueron aquellos que se sucedieron en recintos similares por toda Cuba en los años fundacionales de la Revolución, para dar riendas sueltas al conocimiento, el pensamiento y la cultura que se adueñaron de las aulas cubanas, con el propósito de defender mediante trincheras de ideas el futuro de la nación.

   De gran repercusión nacional y, sobre todo, en Santiago de Cuba, resultó el regalo recibido el 28 de enero de 1960, hace ahora 66 años, cuando se evocaba el natalicio del Héroe Nacional José Martí.

   Fue el día en que el antiguo cuartel Moncada pasó a ser un gigantesco e integral centro de estudios, un acontecimiento que todavía muchos recuerdan con emoción.

   Exactamente a las 10 de una mañana de sol, fiesta, caras sonrientes y algarabía, en el terreno del antiguo polígono colmado de niños y niñas uniformados y con boinas rojas o azules, acompañados de sus familiares y pueblo en general, aparecieron helicópteros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y lanzaron rosas blancas y rojas a los presentes.

   Honraron aquel acto memorable los entonces Primer Ministro Fidel Castro, el Comandante Raúl Castro, el Presidente de la República, Osvaldo Dorticós Torrado, el Ministro de Educación, Armando Hart Dávalos, y otros dirigentes nacionales y locales.

   Hubo un instante de fuerte emoción, de esos que estrujan el pecho, cuando Raúl cargó en sus brazos a la niña Temis Tassende, hija de José Luis Tassende, uno de los torturados y asesinados en ese cuartel el 26 de julio de 1953. Su compañero moncadista expresó: “Y hoy aquí Temita, mira la obra de tu padre”, una cerrada ovación no lo dejó terminar.

   Ese día se efectuó, además, una sencilla ceremonia militar con toda la marcialidad que merecía la ocasión, que antecedió al resumen de la celebración, realizado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien con un lenguaje asequible para la mayoría del auditorio, formado por niños y niñas, estableció un amplio y ameno diálogo.

   Les dijo: «…este edificio no lo necesitamos para fortaleza. Antes necesitaban una fortaleza para defenderse del pueblo; y ahora, cuando el pueblo es el que defiende la Revolución, no necesitamos fortalezas. Como lo que necesitamos son escuelas, pues, por eso nosotros estamos convirtiendo todas las fortalezas en escuelas…»

   Más adelante sentenció: «… no tomamos la fortaleza el 26 de Julio, ni la tomamos el día Primero de Enero, hoy la hemos convertido en un centro de enseñanza, hoy sí hemos ganado esta batalla»

   Y la Ciudad Escolar 26 de Julio hizo gala de esa premonición del Máximo Líder de la Revolución, al convertirse en un plantel de referencia nacional por la calidad de la formación integral de las nuevas generaciones, con maestros amantes del oficio, con vocación de servicio y el anhelo de contribuir a forjar hombres y mujeres de bien para afianzar el futuro de la Patria.   

   Ningún santiaguero puede ocultar su satisfacción de que sus hijos o hijas cursen allí la Enseñanza Primaria, donde disfrutan de condiciones adecuadas y cuentan con el material necesario para el desarrollo de los programas educativos; se pertrechan de sólidos conocimientos y logran resultados  evaluados de óptimos en diversos concursos nacionales e internacionales, independientemente de la difícil situación económica que atraviesa el país.

   Por ese centro emblemático de la educación cubana han pasado muchos estudiantes, maestros, directivos y trabajadores en general, estancia que dejó en todos ellos una huella, que reviven en cada aniversario de la gesta de 1953 y en cada asalto simbólico que reeditan para evocar la hazaña de Fidel y la Generación del Centenario, cuando retumban los nombres de los héroes y mártires y las voces de los participantes con un conmovedor: ¡Presente!.

   La juventud de los moncadistas es inspiradora para el alumnado, les impacta saber que su edad promedio era de 26 años, la que tenía Fidel, el abogado jefe del ataque; varios no llegaron a los 20, se alistaron, incluso, jóvenes de 23 abriles y solo tres rebasaban los 40, aunque poseían la vitalidad, energía y los sueños de los más jóvenes.

   Para Gertrudis Boizán Barrientos fue una experiencia inolvidable cursar la Enseñanza Primaria en la escuela 78 Arquímedes Colina, de la Ciudad Escolar, y ser la pionera que recitó Era la mañana de la Santa Ana, el poema del Indio Naborí que no ha faltado desde aquella primera vez en 1963, cuando se celebraba el aniversario 10 de la épica del 26 de Julio y ella, con 11 años, era una de los nuevos asaltantes al Moncada con flores y lápices.

   Hoy comunicadora y periodista, directora de la emisora Radio Mambí, de la Ciudad Héroe, evoca ese día feliz que marcó toda su vida y la inspiró siempre para el compromiso y la entrega sin límites a la Patria, bajo la influencia de una familia de estirpe mambisa, muy revolucionaria, con un hermano mártir, José  Antonio, que se empeñaron en honrar con las mejores acciones para la consolidación del proceso emancipador de la isla.

   Para perpetuar tanto heroísmo de los atacantes al Moncada, derrochado en el reinicio de las luchas por la verdadera independencia de Cuba, en la Posta N.º 3 se ha ubicado el Museo Histórico 26 de Julio, inaugurado en 1967 y 11 años más tarde declarado Monumento Nacional, por atesorar un valioso patrimonio.

   En un principio estaba compuesto de ocho salas, la primera dedicada a la historia de la construcción de la fortaleza; todas resguardan ese suceso de la Patria con pertenencias de los protagonistas y testimonios de lo que ocurrió ese día. En 2024, hubo una restauración integral de sus salas y se dotó a la instalación de un novedoso diseño, con incorporación de nuevos objetos museables.

   Nora Pierre Dolorí, una de las más emblemáticas directoras de la Ciudad Escolar que cumplió esa función por varios años, atesoraba vivencias de las frecuentes visitas de Fidel, sobre todo en conmemoraciones de la epopeya del Moncada, que se celebraban en el mismo escenario de los hechos, y cuando acompañaba a delegaciones extranjeras de alto nivel que venían a Santiago de Cuba a beber de primera mano episodios de la gesta emancipadora de Cuba.

   El Comandante en Jefe inquiría en torno a la formación integral del alumnado, la calidad de las clases, el aprovechamiento escolar y se iba convencido de que allí se fraguaba una cantera de futuros profesionales para encarar el desarrollo nacional y de buenos patriotas para seguir fortaleciendo el proceso revolucionario victorioso el primero de enero de 1959.


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