Para los especialistas del Centro Médico Psicopedagógico Modesto Fornaris, de la provincia de Holguín, César es el nombre perfecto que define la ternura y un ejemplo de los logros de los programas de rehabilitación integral en pacientes con discapacidades físico-motoras.
El diagnóstico de Síndrome de Down al nacer y la inestabilidad de una familia disfuncional no impidieron avances en áreas de la comunicación y la movilidad, indispensables en el autovalidismo a sus seis años de edad.

Desde su llegada a la institución asistencial, adscrita al Ministerio de Salud Pública, donde reside desde los dos años, comenzó a establecer patrones del habla y el aprendizaje de tareas de la vida diaria.
Resulta común verlo por los pasillos del centro en compañía de logopedas y expertos en rehabilitación, quienes se crecen ante las dificultades para propiciarle un ambiente familiar y armónico que favorezca su desarrollo psicomotor y funcional.

La mirada pícara de César y el asombro ante la presencia de personas desconocidas revelan su carácter afable y el esfuerzo del equipo de profesionales que vela por proporcionarle la mejor calidad de vida posible de acuerdo con su condición médica.
Mientras llorar, pedir agua y señalar objetos son acciones habituales entre los infantes de su edad, para él representan pequeños logros que se convierten en metas cumplidas como asistir a la escuela y pronunciar oraciones completas.

Cada palabra, avance y conquista tienen un sabor dulce para Altagracia Nieves Pino y Laritza Linares Expósito, profesionales encargadas de su protección e inclusión social, quienes lo consideran la personificación de la dulzura.
Día tras día hay progresos y el colectivo médico se siente orgulloso de cada paso del pequeño, quien desde hace cuatro años vive de forma permanente en la institución ubicada en el reparto Vista Alegre de la cabecera provincial.

Historias como la suya se repiten en salas de rehabilitación, escuelas especiales y hospitales pediátricos en Holguín y en toda Cuba, como expresión de los logros de la inclusión y los derechos humanos.
El tiempo transcurre y el niño, en su inocencia, sonríe feliz junto a su familia sustituta; aunque es especial, derrocha amor y si la ternura pudiera tener un nombre sería César.
© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
