La historia de la fundación de Santa Clara ha sido contada muchas veces desde la perspectiva del territorio, del árbol que la identifica o del motivo del traslado. Menos explorado, sin embargo, es el rostro humano de aquellos que protagonizaron el viaje: quiénes eran, cuántos llegaron y qué estructura social trajeron consigo a la nueva villa.
Los historiadores han encontrado al menos seis versiones sobre las familias fundadoras, aunque dos de ellas son las que han cobrado mayor fuerza.
Según cuenta Manuel Dionisio González en su “Memoria histórica del siglo XIX”, fueron 18 núcleos familiares los que partieron de San Juan de los Remedios. Otra perspectiva, más reciente, es la de la profesora Natalia Raola Ramos, quien estudió a fondo los vínculos de parentesco entre los primeros pobladores. Su investigación sostiene que fueron 175 personas las que fundaron Santa Clara y, de ellas, 138 eran parientes consanguíneos vinculados por los apellidos Rojas de Pavía y Díaz de Pavía. Los restantes 37 se sumaron a la empresa sin lazos de sangre con esos dos linajes.
“La villa de Santa Clara fue fundada por 18 núcleos familiares unidos por lazos de consanguinidad, lo cual fundamenta que hubo un interés económico”, explicó a la Agencia Cubana de Noticias la historiadora Hedy Hermina Águila Zamora.
“Todas esas personas vinieron a vivir aquí a crear un nuevo asentamiento, un nuevo poblado, lo cual beneficiaría su desarrollo económico”, añadió. La propia Raola Ramos denominó a esta indagación como un caso de nepotismo, en alusión al peso de los lazos familiares en la empresa fundacional.
Un aspecto poco divulgado de aquella gesta fundacional es que los remedianos no viajaron solos. Manuel Dionisio González dejó constancia de que, recién construidas las primeras iglesias, aparecen en 1691 los primeros documentos de bautizos, defunciones y matrimonios de esclavos. Este dato revela que la nueva villa, desde sus inicios, no fue una comunidad homogénea: junto a los 18 núcleos familiares llegaron personas esclavizadas que fueron parte activa de la vida del asentamiento.
Sobre el número de familias existen contradicciones —unas versiones hablan de 18 núcleos, otras reducen la cifra a ocho grandes familias— han sido objeto de debate académico durante décadas.
La diferencia fundamental radica en el criterio utilizado: Manuel Dionisio González se basó en el concepto de familia como núcleo, mientras que Natalia Raola Ramos analizó la fundación a partir de los lazos consanguíneos. Es importante que ambas versiones sean conocidas: una por su base documental actualizada y la otra por haber sido la que inspiró el diseño del Monumento a la Fundación, ubicado en la Loma del Carmen.
En aquel contexto, la religión también jugó un papel central en la vida de la nueva villa. El primer obispo que aprobó en 1636, en Sancti Spíritus, la mercedación de la tierra del hato a Antonio Díaz ordenó que se le pusiera el nombre de Gloriosa Santa Clara. Cuando en 1689 los remedianos fueron a La Habana a pedir autorización para trasladar Remedios al interior, el nuevo Obispo, Diego Evelino de Compostela, ratificó ese nombre, y su patrona, Santa Clara de Asís.
La posición geográfica de Santa Clara —en el interior, sin acceso al mar— tampoco favoreció el desarrollo de la industria azucarera como en otras regiones de Cuba. La población de la villa, durante buena parte de su historia, resultó mayoritariamente blanca, y el número de esclavos siempre fue inferior al de otras urbes cubanas, utilizados generalmente como domésticos, pues la producción ganadera —actividad económica predominante hasta mediados del siglo XIX— no requería grandes contingentes de mano de obra esclava.
Así, la fundación de Santa Clara no fue una huida improvisada de un puñado de familias, sino una empresa planificada de 18 núcleos familiares, con sus esclavos y sus intereses económicos bien definidos.
Una historia que sigue viva en el Monumento a la Fundación, en los apellidos que aún se repiten en la ciudad y en las leyendas que cada 15 de julio se renuevan bajo el tamarindo de la Loma del Carmen. (Y. Crecencio Galañena León, ACN)
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