En una pequeña arteria, desprovista del ajetreo citadino, pese a la poca distancia del centro comercial y en la cima de una de las pocas elevaciones dentro de la urbe se erige Jireh Tienda.
Idea materializada por el empeño de la familia y la osadía de mirar de frente a los temores para dar el primer paso hacia un sueño, que descolló por encima de cualquier expectativa hasta consolidar un mercado de ropa reciclada bajo la máxima: “Vestir con estilo y vivir con propósito”.
A simple vista la vivienda número 27 en la calle Indalecio Díaz, en el Reparto Velázquez, de Las Tunas, irradia una luz muy propia surgida en el trato afable de Lisandra Licea González, líder del negocio, y los demás miembros del hogar para quienes acuden a los estantes repletos, ubicados en el portal y la sala, mientras cada prenda aguarda por continuar su historia ahora en nuevas manos.
Lisandra esboza determinación en su mirada, por eso desde los inicios trazó metas de alto vuelo aunque significara encarar los más disímiles obstáculos y, al mismo tiempo, hizo del proceso una oportunidad para crecer en cuanto a conocimientos en un ámbito ajeno para ella hasta ese momento; de ahí, del quehacer constante emergen los más de 26 mil seguidores en Facebook y otros tantos en el canal de WhatsApp.
No pensamos que fuéramos a llegar a tantas personas, pues como tal somos un emprendimiento familiar. También sucedió que tuve a mi mamá enferma y eso nos chocó al principio, sobre todo al hacerlo en la casa cuando uno pierde un poco la privacidad; sin embargo salimos adelante por el esfuerzo de todos: mi esposo, mi suegra, hasta mi niño que hace de modelo, a manera de diversión para él en algunos post, comentó Licea González.

“Iniciamos con las ventas de garaje y poco a poco decidimos que este era el camino, en tanto hacía mis publicaciones y las compartía en los grupos (de Facebook) y WhatsApp, donde iba por el tercero porque se llenaban rápido, pero sin tomar la creación de contenido del todo serio
"Luego sí me animé a hacer mis primeros videos y aun cuando no he perdido la pena he profundizado en la estrategia con las redes sociales, gracias a que realicé una maestría en administración de negocios, en específico sobre el marketing”.
“Las redes --agrega-- me han abierto puertas que ni me imaginaba a raíz de darme a conocer, ya sea queriendo o sin intención, si bien trabajamos con Inteligencia Artificial (IA) la idea siempre gira en humanizar la marca y ello trae aparejado que uno deba mostrarse. Tal ha sido la fórmula del éxito para conectar con ese universo de seguidores que sigue creciendo”.
La presente crisis del combustible en el país afecta el emprendimiento de Lisandra, al igual que en otros similares; en cambio, en Jireh Tienda prevalecen los buenos recuerdos sobre los obstáculos a lo largo del trayecto, mas la sapiencia de transformar esas experiencias en lecciones describe la esencia misma del proyecto asentado en la resiliencia y con la pasión como motor.
El inmovilismo queda ausente en la concepción de esta tunera por lo que se aferra a la máxima de que “con lo nuevo se va lo viejo, y generalmente es lo que buscamos, que no sea siempre lo mismo, que usted pase hoy y después cuando lo haga a los tres días, ya tengamos otras ofertas para enamorarlo de pasar con frecuencia.
“Asimismo tenemos en desarrollo un objetivo algo más ambicioso, el cual se llamará De EMiRo y será un ecocentro con varios actores dentro de sí -por supuesto ahí se incluye Jireh-, quienes brindaremos, además, servicios de lavandería, limpieza en hogares y entidades estatales y un café de espera.
"Por ahora estamos en una fase de mantenimiento del local porque estuvo mucho tiempo cerrado y la humedad lo deterioró”, confesó la económica de formación y entusiasta por naturaleza.
Múltiples voces replican el eco generado por la aventura surgida en la casa número 27 desde la tranquilidad de un paseo poco transitado, a tal punto que Lisandra desde mayo de 2025 perdió el reconocimiento por su nombre para pasar a ser la “muchacha de Jireh”, por ello el emprendimiento va más allá de cuánto pueda generar el comercio, sino constituye un acto de fe, pasión y cohesión familiar en pos de aglutinar masas con la entereza de repensar hábitos consumistas.
Aquella aspiración germinada en la timidez, acompañada por demás de diversas dudas, en la actualidad descubre el cielo abierto para la creatividad y otras pretensiones, gracias al ahínco de quienes plasmaron sobre telas la constancia de la superación personal para así conectar con miles de corazones a través de las plataformas sociales.
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